sábado, 21 de mayo de 2016

JOSÉ MARÍA RUIZ ALONSO



Acumulaba documentación sobre la guerra de España, en Miguel Esteban (Toledo) y necesitaba que algún historiador me revisara el texto. Alfonso González-Calero me puso en contacto con José María Ruiz Alonso, autor de un libro magnífico: “La guerra civil en la provincia de Toledo. Utopía, conflicto y poder en el Sur del Tajo (1936-1939)”. Y una vez que nos conocimos, iniciamos lo que fue una gran amistad.

     Accidentalmente me enteré del fallecimiento de José María Ruiz Alonso, ocurrido el 23 de enero del 2016. Y pude saber que su muerte se debió a un “cáncer fulminante”. Maldita muerte, que llega sin avisar, que no espera a nadie, que corta sin piedad una vida llena de energía. La noticia me dejó en estado de shock: José María era un hombre joven, de 63 años.
     José María, al que unas veces le llamaba Ruiz, otras veces Alonso, otras veces más Ruiz Alonso, era un importante historiador, una persona sencilla… tuvo la paciencia de leerse “Los años oscuros en Miguel Esteban. Represión y fascismo en Castilla-La Mancha. República – Guerra Civil y primer franquismo”. Reordenó mi (nuestro) libro, quitándole excesos, dándole su formato final. No se extrañó cuando, una vez publicado el libro, la derecha migueleta me criticara con alguna mala saña: conocía muy bien el franquismo, los comportamientos franquistas, en unos tiempos de democracia donde subyacía ese franquismo sociológico que pretende mantener la historia oficial del franquismo.
     José María era licenciado en Historia Moderna y Contemporánea y en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense, de Madrid. Después se doctoró en la UCLM, siendo catedrático de Bachillerato. Dedicó toda su vida profesional a la enseñanza de la Historia en varios institutos de España, particularmente en Toledo, donde compaginó su docencia con la de la facultad de Humanidades, como profesor asociado.
     En el año 2004 publicó su obra principal: “Laguerra civil en la provincia de Toledo. Utopía, conflicto y poder en el sur delTajo (1936-1939)”, en Almud ediciones de Castilla La Mancha. Otros libros suyos eran: “Nuevos datos sobre la represión franquista en la provincia de Toledo”, “La guerra civil en Castilla La Mancha, 70 años después” (Servicio de Publicaciones de la UCLM, 2008), “El sistema de partido en el Toledo de la II República” (AAVV), “Nuevos estudios sobre la cultura política en la II República Española (1931-1936)”, editado en Madrid por Ed. Universidad Rey Juan Carlos-Dykinson, 2011, pp. 49-70.
   En el año 2005 publicó “La edad dorada del Instituto de Toledo (1900-37)”, en Almud Ediciones, Biblioteca Azul… Gracias a José María Ruiz Alonso, a sus investigaciones como historiador, se pudieron contrarrestar falsedades y mitos sobre la historia contemporánea de Toledo.
     “La guerra civil en la provincia de Toledo…” es uno de esos libros afortunados, importante para la historiografía de la guerra civil en España, particularmente en la provincia de Toledo; que abre brecha para otros historiadores: marcaba un camino, aportaba documentación. Ruiz Alonso era un historiador preciso, detallista. Su libro no pasó inadvertido y ahí está en la Bibliografía que aportan los más grandes hispanistas, entre ellos Paul Preston (intentaré recuperar la reseña que creo escribí del libro de Ruiz Alonso, para añadirla en un próximo artículo en “Disidencias y Negaciones”).

     Quise que José María Ruiz Alonso me presentara en Toledo el libro que yo había escrito, “Los años oscuros en Miguel Esteban…”, y que él se ocupó en reordenar: un periodista guiado por un historiador es mucho más eficaz en su trabajo. Y presentamos el libro en la Biblioteca Pública de Toledo (25/09/2008), instalada en el Alcázar, uno de los símbolos del franquismo. No asistió mucho público al acto, pero hablamos con soltura: José María, hombre tranquilo y pacífico, gran analista, explicó con calma, y un tanto de pachorra, lo que fue y significó negativamente para España el triunfo de los franquistas. Y también me dejó hablar, sin intervenir excepto para matizar cuestiones históricas: logré sacarle algunas sonrisas con mis apasionadas palabras contra el franquismo y esas alimañas que se alimentaron del franquismo para amamantar a la dictadura. La intervención de Santos Ochoa, líder del PSOE en Miguel Esteban, estuvo muy medida. Como jefe de la Oposición municipal, cuando fue concejal electo del PSOE, se las tuvo tiesas con el alcalde de Miguel Esteban, un político que mantiene el callejero de la población infectado con los nombres de las peores alimañas del franquismo.
     Recuerdo que algún medio informativo, “Aquí Castilla-La Mancha”, de la derecha, nos hizo sonreír cuando publicaron la reseña de la presentación del libro, hecha el 25 de septiembre del 2008: “MIGUEL ESTEBAN ENTRE 1931 Y 1952, SEGÚN PABLO TORRES”, firmada por Isabel Abarca. La periodista –se permitió llamarme “fotógrafo aficionado”–, si hubiera querido ser veraz, hubiera titulado la información, especificando “mi visión” de Miguel Esteban, según la documentación que aporté. El titular correcto hubiera sido: “…SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN APORTADA POR PABLO TORRES”. Pero no lo hizo, quizá afectada por su ideología derechista o próxima al franquismo. Y en su afán de descalificación, escribió: “El libro, del que ya se han distribuido algunos ejemplares en Miguel Esteban…”. Ese “algunos” podrían ser dos libros, o diez libros. La realidad es que hice dos ediciones y que, finalmente se distribuyeron más de 500 ejemplares, cantidad que no está nada mal para un pueblo de más de 5.000 habitantes censados.

 “La guerra civil en la provincia de Toledo…” es 
uno de esos libros afortunados, importante para la
historiografía de la guerra civil en España, particularmente
en la provincia de Toledo; que abre brecha para otros 
historiadores: marcaba un camino, aportaba documentación. 
Ruiz Alonso era un historiador preciso, detallista. 
Su libro no pasó inadvertido y ahí está en la Bibliografía 
que aportan los más grandes hispanistas, entre 
ellos Paul Preston (intentaré recuperar la reseña 
que creo escribí del libro de Ruiz Alonso, para añadirla
en un próximo artículo en “Disidencias y Negaciones”).

  
     Conservo un original encuadernado artesanalmente de “Los años oscuros en Miguel Esteban…”, que le envié a José María para su corrección. Me desplacé unas semanas después hasta Toledo para recogerlo en mano. El libro está lleno de indicaciones manuscritas: lo reordenaba, eliminaba los excesos, añadía carencias. Previamente le había indicado que me enfrentaba a gente que, de no aportar documentación de los hechos reseñados en el libro, cargarían contra la obra con saña. Y gracias a José María Ruiz Alonso, conseguí reconstruir la historia del pequeño pueblo de Miguel Esteban, durante el periodo 1931–1951. Me faltaban algunas “cosas” que, años después localicé gracias a mi buen amigo José Antonio Tébar: los dos juicios contra Paulino Argumánez, que desmontan las muchas mentiras contra el que fue representante del Partido Comunista en el Ayuntamiento de Miguel Esteban, despreciado hasta por los propios comunistas de/en Miguel Esteban; y los hechos ocurridos en la Semana Santa de 1932 (desmontan las muchas mentiras que esparció la derechuza para culpar a la izquierda). Los hechos de la Semana Santa de 1932 en Miguel Esteban fueron provocados por la derecha, para organizar toda la represión posible contra la izquierda: lograron que se encarcelaran a más de siete izquierdistas que nada tuvieron que ver con los hechos de esa Semana Santa, además de herir de gravedad a Paulino Argumánez, al que tuvieron que trasladar hasta Madrid; e intentaron asesinar a Eusebio Patiño, “El Raco”, que tuvo que escapar a la carrera del pueblo, refugiándose en El Toboso (en una próxima edición de “Los años oscuros en Miguel Esteban…” se añadirán los hechos y la documentación que lo prueba).

Acto de presentación del libro
 "La edad dorada del Instituto de Toledo (1900-1937)
 
EL PATIO 42.- Las fosas del Patio 42, del Cementerio de Toledo, son una de las miles que hay repartidas por toda España, donde los franquistas dejaron sus huellas de horror. El lugar permaneció intacto hasta el año 2002, cuando responsables del Ayuntamiento toledano ordenaron remover las tierras del Patio 42 para sacar los restos y construir en la parcela 20 nuevas sepulturas para enterrar los muertos de nuestros días. Las máquinas sacaron a la luz los restos óseos de cientos de asesinados por las tropas franquistas, nada más llegar a Toledo; sacaron a la luz los sentimientos de muchos toledanos que vivieron el movimiento de tierras como una enorme profanación de la memoria.
     Enrique Lorente, director de Patrimonio de la Junta de CLM, concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Toledo, decía en el documental “Patio de Silencio”, realizado en el 2005: “El patio 42 es la vergüenza de Toledo”.
     José María Ruiz Alonso fue de los primeros en dar la voz de alarma, en relación con el Patio 42, además de dejar constancia de que muchos restos fueron destruidos para siempre: no todos los restos de las víctimas del franquismo, del Patio 42, están en el osario donde se han depositado los que sí fueron rescatados. Coincidí con José María Ruiz Alonso en el acto de “presentación” de la Fosa 42, en el Cementerio de Toledo. Y es preciso recordar la intervención previa de José María, unos años antes, denunciando junto con otros intelectuales de la ciudad, que iban a destruir la fosa: evitaron que se perdiera esa parte de la historia de la guerra de España en Toledo. José María tenía todo un conjunto de fotografías de la fosa, cuando las máquinas removían las tierras. 
En aquel acto de recuperación de las fosas del Patio 42, celebrado en febrero del 2011, acompañamos a José María Ruiz Alonso gente como Isabelo Herreros o yo mismo, además de muchos intelectuales de la izquierda toledana. Escuchamos atentos las palabras de Luis García Montero, uno de los poetas e intelectuales actuales más importantes de España, también comprometido con causas nobles y justas. 
García Montero recitó versos de uno de sus poemas, dedicado a Antonio Machado; y recordó a Francisco Ayala en uno de sus libros: “La cabeza del cordero”, compuesto por cinco relatos breves, publicados en 1949. En la narración “El Tajo”, García Montero explicó que Ayala describía a un burgués culto, asediado por un sentimiento de culpabilidad: el teniente Santolalla se encuentra con un republicano distraído, al que mata sin pensárselo. A pesar de las felicitaciones de sus compañeros, Santaolalla se sabe culpable de un crimen…

En algunas ocasiones quedamos para comer. La distancia entre Madrid y Toledo no es excesiva y, en poco más o menos una hora, estás en la llamada Ciudad Imperial. Ruiz Alonso era un hombre sencillo: comíamos en algún restaurante económico extramuros, sin excesos. Y más que comer, hablábamos. José María sabía escuchar, dejaba hablar. Por supuesto, yo le escuchaba con atención: era un hombre sabio, con una capacidad de análisis envidiable. En momentos, manifestábamos nuestra frustración por los posicionamientos de las izquierdas, muchas, divididas, víctimas de egos alimentados de vanidad. Pero nunca personalizó en tal o cual político alguna acción absurda o estúpida, aunque hubiéramos podido señalar unos cuantos de esos ineptos, pagados de sí mismos.
        De José María Ruiz Alonso me quedan muchos recuerdos… y nuestra e-correspondencia, donde también reflejaba su inteligente humor, su ideología política: era un hombre de izquierdas, íntegro. José María era un hombre bueno, sencillo, culto… un historiador serio y riguroso, insobornable. Su pérdida es dolorosa para todos sus amigos y para la sociedad, por todo lo que hubiera podido seguir aportando a la historia de Toledo y su provincia; por todo lo que aportaba diariamente con su manera de actuar y ver el mundo. Pero la muerte es así en muchos casos: repentina, injusta siempre. Nos recuerda que somos pequeños seres efímeros. José María nos ha dejado físicamente, pero ahí está toda su obra más la documentación acumulada en estos últimos años, imprescindible para entender un tiempo, una época de España.
     Cierro el artículo. Me viene a la cabeza una nana, creo que de Manuel Gerena: “Muere el que se muere y se queda en tierra, no sube a los cielos…”. Un abrazo Ruiz, otro abrazo Alonso.

Pablo Torres
Madrid, 14 de mayo 2016

martes, 12 de abril de 2016

THE SKY ROAD [3]. CAMINO DEL CIELO (artículo de J.J. Rodríguez)




Vista parcial de la ciudad de Dublín,
desde la terraza de la Factoría Guinness
                Acabo de terminar de leer “The sky road” y ya estoy a la espera de la próxima entrega de las aventuras de Tadeus Kuntz, el detective con el que el periodista Pablo Torres hace su entrada en el vasto mundo de la novela detectivesca.

                Con la sabiduría acumulada por más de 50 años de desempeño periodístico, pues entró en el diario Pueblo con pantalones cortos (bueno, con 15 años, que no es lo mismo pero es igual), Torres inventa una intriga leve que lleva a su investigador hasta Irlanda, país que el autor conoce bien, como excusa para poner en pie lo que de verdad le interesa: un personaje. Y qué personaje…

                Antes de empezar la trama de la que se anuncia como primera novela de una serie, Tad ha renegado de su condición de arquitecto por los desmanes a que la vorágine del ladrillo obligaba a su profesión; y ahora dirige una agencia de detectives con un socio, Eduardo, y una empleada, Laura. En el plano afectivo, Tad se debate entre dos amores, su novia actual, Emma, e Ivana, una policía a la que rencuentra después de 3 años de separación.

                Al llegar a la última página de “The sky road”, Tadeus Kantz ha logrado desvelar la intriga que le obliga a viajar hasta Dublín y Clifden, nos ha ilustrado sobre la cerveza irlandesa y el hurling; y nos ha metido en el cuerpo las ganas por recorrer “el camino del cielo”. Pero Pablo Torres nos deja con el misterio de por cuál de sus novias se decidirá el detective. Por eso esperamos con curiosidad la siguiente entrega.



José Julio Rodríguez

Madrid, viernes 8 de abril 2016


domingo, 3 de abril de 2016

THE SKY ROAD [2]. JOHN CLEGGAN ENTREVISTA A PABLO TORRES


En enero del 2016 Pablo Torres finalizó "The Sky Road", su primera novela negra. Los casos de su investigador privado, Tadeus Kunzt, tendrán continuación con "El laberinto de los niños perdidos", obra en la que actualmente trabaja; y "La secta de color púrpura", título provisional. El paso de Pablo Torres a la novela negra está en su deseo de narrar su tiempo desde el hiperrealismo, o realismo actual (no tiene nada que ver con el realismo social). La novela negra le permite adentrarse en todas las facetas de las vidas de las personas, conformando un relato duro, no exento de humor, descarnado.

SINOPSIS.- Tadeus Kunzt, investigador privado, recibe un sobre anónimo con una invitación para ir a Irlanda, a Dublín y Clifden. El viaje y los gastos corren por cuenta de su anónimo “benefactor”. Luego recibirá un segundo sobre, con una carta: le pide que se desplace hasta Kilkenny, pueblo irlandés junto al río Nore, para resolver un asunto complejo. Tadeus sospecha que le están utilizando, que alguien le maneja a capricho con oscuros fines. Y se propone saber quién está detrás de tan sorprendentes invitaciones.

En Madrid, a través de su agencia, en la que también trabajan Eduardo y Laura, resuelven casos poco importantes, aunque económicamente rentables: bajas médicas fraudulentas, espionaje entre empresarios, informes para padres sobre las salidas nocturnas de sus hijos… Ivana, inspectora de Policía, irrumpe en la vida de Tadeus como un torbellino. Su relación, intensa y salvaje, tendrá fuertes altibajos.

Pablo Torres se adentra con “The Sky Road” en la novela negra  para narrar las miserias de su tiempo, miserias de una sociedad construida sobre la desigualdad y la injusticia, con apariencia de justicia e igualdad, donde nada es lo que parece: los políticos son peleles en manos de banqueros, empresarios y especuladores financieros, que roban a manos llenas; la policía investiga lo que quiere investigar, mirando para otro lado cuando quiere proteger a los grandes delincuentes; los jueces, un entrenado ejército de togas rabiosas, garantizan la impunidad de los poderosos, salvo contadas excepciones…En medio de toda esa escoria social, Tadeus Kunzt trata de sobrevivir como persona, sin someterse o venderse. Sabe que sólo se vive una vez y no quiere pasar por este puto mundo como un miserable.
     -¿Por qué novela negra?
    -Porque permite situar a los personajes en su medio, en su tiempo. Tadeus es un hombre sensible, harto de todas las miserias que carcomen nuestra sociedad. Detesta el capitalismo, el sistema político más corrupto que nos devuelve al feudalismo con apariencia de democracia. El capitalismo es tan tóxico que ha puesto el planeta en peligro: todo lo mide en dinero. Capitalismo y democracia son incompatibles.

     -¿Exceso de miedos?
  -Diariamente nos inyectan dosis de miedo para manejarnos como a asustados adolescentes. Tadeus Kunzt es una voz en el desierto: quizá algún despistado pueda despertar, abrir los ojos y entender que estamos dentro de una pesadilla. Pero poco más. La gente quiere diversión, drogas, playas, sexo extremo, grandes viajes, comilonas... en planeta Tierra les importa un carajo o el futuro de los hombres como especie. A fin de cuentas somos primates mal evolucionados, extremadamente peligrosos.

     -¿Cuando hablas de literatura industrial, lo haces por resentimiento?
    -Hoy sólo se puede hablar de "literatura industrial". La función social de la literatura debería ser "contar la vida". La Literatura actual es entretenimiento para masas, sin ninguna función social. No es bueno que la gente piense, que tengan su propia opinión. Publican los autores que responden a los perfiles que quieren los editores, no los mejores. Y no quieren una Literatura de compromiso, dura. Si no publicas y te quejas te llaman envidioso, resentido, frustrado... El capitalismo tiene a sus autores: uno de los más representativos es Vargas Llosa, un tipo reaccionario, de la peor derecha. Y nos dicen que es un demócrata... una broma pesada.
     Tenemos obras maestras del pasado, totalmente olvidadas: Orwell nos dejó "1984", que adelantaba un futuro totalitario; o las obras de Albert Camus... hay muchos más autores, grandes autores, que escribieron contando la vida. En España tenemos a Luis García Montero entre los mejores, con un comportamiento ético ejemplar.

-¿Tadeus Kunzt es un tipo infeliz?
-Puedes vivir tu vida de mil formas y ser feliz, aunque no exista la felicidad. La felicidad es una sensación temporal. Todo depende de cómo quieras pasar por este mundo. Si eres un miserable, sin escrúpulos, sin entrañas, serás "feliz" en este lodazal; si eres una persona sensible, lo pasarás mal; si eres un luchador, te partirán la cara... Tadeus puede dar la sensación de que es un tipo huraño, que quiere sexo y que le dejen en paz. Pero la realidad es un hombre que sufre con las injusticias que siempre machacan a los pobres. Y cuando conoce al amor de su vida, resulta que se le cruza una segunda mujer con fuerza y carácter. Y lo pasa mal, sin saber qué decidir, cuestionándose si tiene que decidir entre una o la otra.

     -He leído ya alguna opinión sobre "The sky road". ¿Conoces lo que dicen, estás de acuerdo con lo que dicen?
     -No creo que deba opinar sobre lo que opinan de "The sky road" o sobre Tadeus Kunzt. Cada persona lo verá de una manera, en función de su formación personal y su sensibilidad, en función de sus experiencias. La experiencia, en las distintas facetas de la vida de las personas, es importante para hacer valoraciones adecuadas o acertadas. Pueden verle como un resentido o alguien desencantado, pueden verle como un obseso sexual que utiliza a las mujeres, pueden verle como un ser sensible con sus contradicciones... todos tenemos muchas facetas que conviven y se manifiestan, según las ocasiones. Para mí, Tad Kunzt es una persona especial, un anti-héroe si se quiere. Pero quiere ser humano y comportarse como humano. Moverse en medio de la delincuencia no le hace olvidar que la mayoría de las personas, en nuestra sociedad, viven la vida de forma sencilla sin robar, asesinar, injuriar, insultar...

      -Irlanda, Madrid, Tadeus Kunzt, Pablo Torres...
     -Y John Cleggan y Clifden y Howth... Autor y personajes tenemos cosas en común, de la misma forma que españoles e irlandeses llevamos en nuestro ADN la memoria del hambre, aunque ahora parece que lo hemos olvidado. Hay cosas maravillosas en Irlanda, sin olvidarme que hay otras que no me gustan nada. Pero todos los países tienen sus pros y sus contras.

     -¿Cómo es tu relación con tus personajes?
     -Aunque pueda creer que los manejo, son independientes. A partir de mis ideas originales y de lo que quiero, luego ellos funcionan por su cuenta. Hago esquemas, mapas por los que transitar; pero al final se mueven a su antojo. Se me van de las manos, piensan por su cuenta. Lo compruebo cuando escribo: hasta que no llego al final del capítulo, no sé lo que he escrito. Yo quiero decir unas cosas, ellos expresan otras. Puedo reconducirlos algo en la segunda o tercera lectura, aunque siempre se me escapan.

     -¿Crees que vas a saltar a las editoriales comerciales?
     -No lo sé. Me gustaría. Es una contradicción, porque me muevo en círculos marginales, independientes, desconocidos. Muy pocos lectores conocen mis obras, pero no me preocupa. Sería bueno llegar a miles de lectores, para contarles mis historias y que mis historias les abrieran los ojos. Pero no lo tengo claro. Recuerdo que presenté hace años a concurso "El doncel", sin que nadie lo supiera. Quedé finalista, cuarto, en un premio de novela histórica, el ciudad de Toledo. Fue la única novela finalista que MR no quiso publicar. ¿Motivos? El director entonces de esa editorial era un indeseable, un reaccionario (supongo que ahora también lo será). Intentaré que alguna editorial comercial se fije en mi obra, la editen y pueda llegar a miles de lectores. Pero tengo pocas esperanzas.

John Cleggan
Clifden, Ireland, 3 de abril 2016





martes, 22 de marzo de 2016

OPINIONES SOBRE "THE SKY ROAD" [1], de Pablo Torres. LA RACIONALIDAD VIAJA POR LA CINTA DE MOEBIUS




El domingo 20 de marzo del 2016, me leí, “entre rejas”, The sky road, de Pablo Torres. De un tirón, sin poder dejar de leer hasta el final. La incursión de Pablo Torres en la novela negra promete. Éste parece el primero de una saga a lo Pepe Carvalho, de Vázquez Montalbán, donde el autor presenta y  esboza la personalidad y las circunstancias vitales y emocionales de su antihéroe, Tadeus Kunzt, un tipo cualificado y asqueado de formar parte del engranaje de la burbuja, que decide hacerse investigador privado, renunciado a una vida adinerada (veo contradicciones en Tad: no quiere contribuir  a engordar un urbanismo suicida, especulativo y delictivo; pero sin embargo trabajará como mercenario para empresarios putañeros, para el mejor postor. ¿Acaso no sigue siendo una herramienta de los que mueven los hilos?)
Me gusta cómo Pablo Torres estructura el libro. Dedica capítulos a cada uno de los personajes, que irán conformando el entorno profesional, personal y social de Tad. Eduardo el pijo, Laura la secretaria eficiente y las dos amantes.  Me llama la atención el triángulo amoroso en el que mete a Tad, relaciones ambas en las que el sexo parece la clave de todo. Está claro que Tad no quiere compromisos con hijos, ni compartir la vida: solo busca algo de afecto y mucho sexo. Debo añadir que no acabo de entender bien la lógica o la relación entre la Cinta de Moebius, un concepto matemático, y la racionalidad de Tad....
El libro es también y sobre todo un homenaje a Irlanda. Sus paisajes, sus gentes, sus singularidades y su gastronomía. Toda una invitación para conocer ese país celta. Y los diálogos entre los actores no tienen desperdicio, no es difícil leer entre líneas.
La trama principal, el asesinato de Sinéad, va in crescendo, como hilo conductor que hilvana los trece apartados. Tengo que reconocer que me parece un caso muy extraño, surrealista. ¿Le pagan para que vaya a enterrar un cadáver del siglo XIX? ¿Por qué el asesino busca en España a un detective para que lo detenga y por qué se lo pone tan fácil? Si tengo que apuntar una crítica sería ésta: creo que le falta más intriga y algo de complicación en la resolución del caso. El propio millonario excéntrico y asesino le indica dónde está la capilla en la que se celebró el ritual criminal. Quizás esperaba algún giro sorprendente en la novela, un asesino inesperado, desconciertos… 
Es posible que me esté equivocando y entienda mal las intenciones del autor; y tal vez no pretenda entretener al lector con un caso complicado, laberíntico y sorprendente que fuerce a Tad a ser muy perspicaz en la resolución del caso. Quizás busca pasear al lector por un periodo histórico determinado en nuestra época reciente, retratando a personajes representativos en situaciones cebadas por el dinero criminal que ha regado a esta sociedad inmunda… En resumen,  un buen libro, trabajado,  que espero sea el primero de una serie. Larga vida a Tad, Tadeus Kunzt…

J. Antonio Tébar
Madrid, 22 de marzo 2016