domingo, 1 de octubre de 2017

LAS ÚLTIMAS HORAS DE GARCÍA LORCA



Este artículo ha sido censurado en un medio de información. El autor lo rescata para los interesados en García Lorca y en el Teatro.


En el Festival de Rieux-Volvestre, en su sexta edición, la presencia del poeta granadino ocupó un importante espacio teatral con la Compagnie Théâtre Extensible que representó “Desnudo sobre la tierra", o "La última luna de Federico”



Gilles Lacoste, interpretando a García Lorca en sus últimas horas de vida, 
antes de ser asesinado en los barrancos de Víznar (Granada)


Toulouse es la provincia francesa más española. Históricamente ha contado con una importante colonia española, conformada por catalanes, aragoneses, valencianos, castellanos, andaluces… La cultura franco-española en esta ciudad meridional, pueblos de alrededores y poblaciones costeras del Mediterráneo, es fuerte, con influencias mutuas que se manifiestan en las Artes Escénicas, especialmente en el Cine, Teatro y el Flamenco.

                El Festival Rieux-Volvestre, en su sexta edición, presentó la obra “Nu sous terre, ou la dernière lune de Federico García Lorca” (Desnudo en la tierra, o la última luna de Federico García Lorca), de Christel Larrouy, interpretada por Gilles Lacoste y la propia autora del texto, con una puesta en escena de Jérôme Jalabert.

                En las vísperas del golpe de Estado de los generales Mola, Franco y otros “africanistas”, en julio de 1936, que fracasaría en media España y provocaría la guerra civil, Federico García Lorca, poeta y dramaturgo de renombre, decidió marchar a su casa granadina, buscando la seguridad de la “Huerta de san Vicente”, finca familiar. La represión de los sediciosos fue brutal en Granada capital. García Lorca buscó refugio en la casa de sus amigos, los Rosales, gente de orden. Los falangistas le detuvieron y trasladaron hasta una finca próxima a Víznar, encerrándole en “La colonia”, un edificio en el que pasaría sus últimas horas antes de ser torturado y asesinado.


                Christel Larrouy construye una dramatización teatral que se centra precisamente en esas últimas horas de vida del poeta, horas de angustia y desazón: se sabe inocente, se sabe muerto. Los asesinos del poeta no tendrán piedad. En “Desnudo en la tierra, o la última luna de Federico” se ofrece ese testimonio de un condenado, un inocente  que ha defendido la libertad y la democracia, enfrentado a sus miedos. Será un viaje a través de sus recuerdos, para afrontar su destino final: es el poder del poeta, hablar todos los idiomas de la tierra y del cielo. No podrá evitar su muerte física, ni todo el sufrimiento previo; aunque sus verdugos no conseguirán silenciar la voz de Federico, que sigue viva y se extiende todos los días hasta alcanzar hasta el último rincón del planeta.

                Christel Larrouy construye un relato poético para decirnos: “Paciencia… un día ellos vendrán a escuchar mis palabras, esas palabras que fueron estranguladas, asesinadas: nunca pertenecerán a otra tumba, ni serán tatuadas en un cielo de barro, ni ahogadas al final del camino… todos fuimos heridos por lo que sólo puede llamarse locura de los hombres”.

Pretendían que el texto remarcado en amarillo se eliminara del artículo. El autor se negó.


                La obra poética y el Teatro de Federico García Lorca están vivos. En el verano de 1936 asesinaron al poeta, aunque no pudieron borrar ni su poesía ni sus piezas teatrales. Se siguen representando en España y en Francia, en otros muchos países. En Francia, en las zonas con amplia presencia española, el poeta es admirado, querido, representado. La fuerza de sus textos, poéticos y dramáticos, se demuestra en cada representación de sus obras o sobre su vida. Quienes pensaron que asesinando al poeta acababan con su obra poética y dramática, se equivocaron.

                El Festival de Rieux-Volvestre, con esta pieza teatral de Christel Larroy, rinde homenaje al poeta y a la cultura española, presente en la sociedad francesa. Porque lo español tiene su público en el país galo. Son muchos los festivales de verano con notable presencia cultural española.


Pablo Torres

Fotos: Compagnie Théâtre Extensible.


sábado, 23 de septiembre de 2017

TADEUS KUNZT EN "LA TROCHA"



“La Trocha”, en la calle Huertas de Madrid, fue el escenario de la presentación de la novela negra “Pasos en la niebla”, de Pablo Torres, primer caso del
investigador Tadeus Kunzt




De izquierda a derecha: Mercedes del Castillo, Pablo Torres y Francisco Minaya (foto: Roberto Valverde)

Con puntualidad madrileña se inició la presentación de la primera novela negra de Pablo Torres, “Pasos en la niebla (The sky road)”. Fue el jueves 21 de septiembre del 2017, a las siete de la tarde. En el acto intervinieron Mercedes del Castillo, del equipo de Atlantis Ediciones; y Francisco Minaya, periodista de Sucesos del mítico diario PUEBLO; y el autor, Pablo Torres. Explicaron algunas facetas de la obra y los motivos por los que el autor ha salido de su aislamiento literario y trata de darse a conocer a los lectores, al gran público.
                Abrió el acto Mercedes del Castillo. Se detuvo en el autor, haciendo un breve recorrido por su producción literaria, casi clandestina, empezando por “El hongo de la sabiduría” (1995), su segunda novela –la primera, “Los ojos de María”, desea que permanezca inédita–. Un año después, en 1996, vio la luz “En brazos de Carlota”, en una primorosa edición de bibliofilia (agotada). Con “El cuplé de la geisa” (escrita en 1998, editada en 1999) se adentró en la novela “gamberra”, narrando las peripifias de un grupo de “hampones” tratando de robar un caballo de carreras (agotada). Con “El doncel” (terminada en junio del 2001, publicada en el 2006) quedó finalista en el Premio de Novela Histórica Ciudad de Toledo. Fue la única novela finalista no publicada por MR. Quizá es que no fuera una narración políticamente correcta. En el 2010 finalizó “El ladrón de sueños”, segunda novela gamberra, inédita para no herir sensibilidades…
                Después Mercedes del Castillo presentaría a Francisco Minaya, del que diría: “es periodista. Formó parte del equipo de Sucesos del diario PUEBLO, durante la Transición. Entre sus mejores artículos, la información que hizo sobre el caso del Camping de Los Alfaques. Vio todo el desastre y el calor generado por la explosión hizo que se derritieran hasta los vasos de Duralex. El equipo de Sucesos del diario PUEBLO era posiblemente el mejor de toda la Prensa escrita de Madrid en aquellos años. Estábamos: Francisco Minaya, Antonio Echarri, Jesús Duva y Pablo Torres (logró una entrevista en exclusiva con El Lute, cuando estaba preso en el penal de Cartagena, Murcia). Minaya fue el creador de la página Ovni-Experiencia, Pablo Torres fue el que incordió con los jefes hasta que logró su edición. Ovni-Experiencia tenía miles y miles de seguidores. Fue todo un fenómeno en la Prensa escrita. Pablo Torres, Francisco Minaya y Pilar Benito son autores de un libro sobre el 11-M, editado por Martínez Roca. El contenido sobre la autoría de los hechos del atentado terrorista no gustó a la editorial. Los autores no se creyeron nunca las delirantes teorías sobre ETA. La editorial apenas difundió quizá el mejor libro sobre el 11-M, el que hicieron Pablo, Francisco y Pilar”.
 Los asistentes prácticamente ocuparon todo el aforo de "La Trocha", un lugar donde charlar, 
leer o escuchar jazz (Foto: Roberto valverde).

                El siguiente turno de palabra fue para Francisco Minaya, que se centró en la personalidad del autor, destacando una de sus principales características, la tenacidad, que puede ser confundida con “ideas fijas”; y su capacidad de trabajo. No se olvidó de la pasión de Pablo Torres por la fotografía, transmitida a su hijo Pablo –es mejor fotógrafo que yo, dijo–. También se detuvo en que, dentro de su producción literaria, acota bien las distintas clases sociales, que definen los movimientos sociales. Por supuesto, recordó/recordaron sus tiempos de reporteros de Sucesos en el diario PUEBLO, un medio de información fundado en la dictadura franquista que, durante la Transición política, hizo de la libertad de expresión su bandera, con algunas excepciones. En la Redacción de PUEBLO convivían periodistas de todas las ideologías.
                Francisco Minaya dedicó unos minutos al libro sobre el atentado del 11-M que, con Pablo Torres y Pilar Benito, completaron en dos semanas. Fueron quince días intentos, trabajando contra-reloj, entrevistando a víctimas de los atentados, dentro o fuera de los hospitales. El libro, quizá el mejor que se publicó sobre el 11-M no terminó de gustar a la editorial Martínez Roca: no le dio la mejor difusión posible.
                Animó a los presentes a leer la obra, a compartir las peripecias de Tadeus Kunzt, un investigador privado diferente, sin un pasado sórdido; una persona que no necesita bebidas alcohólicas para ahogar sus amarguras… porque no es una persona amargada. No le gustan ni la desigualdad ni la injusticia y Tadeus Kunzt se resiste a pasar por la vida como un miserable.
                La intervención de Pablo Torres se inició con una frase bastante conocida y aceptada: "Los periodistas que hemos hecho sucesos, sabemos que la realidad supera con mucho a la ficción". El vivero de la novela negra son los sucesos. Los autores de novelas negras o policiacas, trabajamos con una realidad que puede parecer ficción.
                En mi caso, nunca hubiera imaginado un caso como el del “crimen de la maleta”. Un homosexual condenado en un país nórdico, que sale de la cárcel y se traslada a España, cambiándose de nombre; que tiene una cita con un peluquero homosexual al que finalmente asesina y descuartiza. Lo mete en una maleta y lo tira a un contenedor de basura, dejando un rastro. Cuando van a identificarle, el asesino mata a un policía, aunque resulta muerto por el segundo policía que estaba en la investigación” (sic).
                Los casos de Tadeus Kunzt se basan todos en hechos reales. Los personajes no son reales, o su realidad se compone de características de diferentes personas.

                Tadeus y sus socios en la Agencia de Investigación no se dedican las 24 horas a la Agencia. Tienen sus vidas, sus conflictos sentimentales. Vivimos tiempos complejos, donde realidades y apariencias se confunden. Los lectores de los casos de Tadeus no sólo van a encontrar crímenes o estafas, bajas laborales fraudulentas o espionaje industrial. Bajo todos esos casos subyacen los problemas sociales que nos preocupan y condicionan.
                La novela negra permite desmenuzar nuestro tiempo, un tiempo difícil, complejo, por no decir cabrón. Las relaciones han cambiado, a mejor. Hace 20 años era impensable cambios en la sociedad del calado de la legalización del matrimonio homosexual.
                Pablo Torres explicó que no sólo ha escrito novela. Tiene guardadas algunas biografías, como la de su tío Teófilo, miliciano de la segunda República, que luchó por la libertad y la democracia con sólo 16 años; y la de su abuelo materno, Cristóbal, un personaje singular: anarquista socarrón y mujeriego, miliciano del Ejército de la segunda República que tiene entre sus “hazañas” el haber echado abajo la campana mayor de la iglesia de El Toboso. Siempre le dijo a su nieto, al que conoció hacia 1970, que lo hizo porque la República necesitaba metales para fabricar armas y munición. Cristóbal se casó en primeras nupcias con una viuda catolicona, hija de cura, que aportaba cuatro hijos a su segundo matrimonio: aquello acabó como el rosario de la aurora.
                Pablo Torres explicó el título del libro. El título original es “The sky road”, o el camino del cielo, una ruta que hay en una micro-península junto a Clifden, pueblo de la costa oeste de Irlanda. Para el autor es un lugar mágico, lleno de bruma a primeras horas de la mañana: adentrarse en esa zona es como navegar entre brumas y sombras. Para la primera edición española entendio, junto con los editores, que sería mejor buscarle un título en español. Se decidió por “Pasos en la niebla”, manteniendo entre paréntesis The sky road.
                Pablo Torres, Mercedes del Castillo y Francisco Minaya quisieron que los asistentes al acto participaran. Y empezaron las preguntas y las afirmaciones o matizaciones. Intervino en primer lugar Rafael Rodríguez, personaje importante también en el diario PUEBLO, abundando en las características del autor, al que conoce desde 1969, año en el que Pablo Torres empezó a trabajar en el periódico. También hablaron José Manuel Fernández, diputado de IU, jubilado, aprovechando para anunciar un acto en reivindicación del escritor Arturo Barea; Carlos Hernández, profesor, lector empedernido, bibliófilo, también amigo del autor; Tere Rodríguez, que recordó un libro “best-seller” en su pueblo: “Los años oscuros en Miguel Esteban, Toledo. Represión y fascismo en Castilla La Mancha. 1931-1945”. En la obra recupera la auténtica historia de su pueblo, en los años de la guerra civil y primer franquismo.
                Al final del acto, la firma de ejemplares, con bolígrafo rojo; y alternando los nombres de Tadeus Kunzt y Pablo Torres. Protagonista y autor comparten algunas facetas. Se pueden descubrir con la lectura de “Pasos en la niebla”.

Gabriel Argumánez
Fotos: Roberto Valverde

Nota: los interesados en la obra, puede pedirla a:


martes, 18 de abril de 2017

EL LABERINTO DE LOS NIÑOS PERDIDOS. NOVELA DE PABLOTORRES



TEJIERON UN ENTRAMADO DE FALSAS MUERTES
PARA ROBAR Y VENDER NIÑOS RECIÉN NACIDOS



La novela ofrece un catálogo de las trabas con que la “Justicia”, la Iglesia y la Administración protegen todavía, en nuestros días, la impunidad de quienes, amparados en su oficio de médico o comadrona; y en una malsana forma de entender la religiosidad y la decencia, pero espoleados por menos nobles intereses crematísticos, tejieron un entramado de falsas muertes de bebes y de remuneradas adopciones, bajo la cobija del régimen político y clerical imperante
Como un niño perdido me he sentido yo leyendo muchas páginas de la nueva entrega de las aventuras de Tadeus Kunz, el peculiar detective creado por Pablo Torres, al hacer mía la impotencia de los investigadores para penetrar la densa telaraña de intereses que oculta la trama criminal orquestada para el robo de niños durante los últimos años del franquismo e incluso ya avanzada la Transición.
En “El laberinto de los niños perdidos”, nuestro protagonista sigue al frente de la agencia de detectives que creó tras renunciar a su profesión de arquitecto y asume ahora el caso de la búsqueda de la verdadera identidad de la madre de un hombre, adoptado por una familia desde su nacimiento, que sospecha haber sido un “niño robado”.
Más que suspense, la novela ofrece un catálogo de las trabas con que la “Justicia”, la Iglesia y la Administración protegen todavía en nuestros día la impunidad de quienes, amparados en su oficio de médico o comadrona y en una malsana forma de entender la religiosidad y la decencia, pero espoleados por menos nobles intereses crematísticos, tejieron un entramado de falsas muertes de bebes y de remuneradas adopciones, bajo la cobija del régimen político y clerical imperante.
Eduardo, el socio de Kunz, y su empleada, Laura, mantienen un amplío protagonismo en esta nueva novela, lo mismo que las dos mujeres en que se debaten los afectos de Tad: Emma e Ivana. Aunque en esta nueva entrega habrá novedades en torno a este duelo.
También está presente la original mecánica investigadora del detective, inspirada en la cinta de Moebius (“una polea sin fin, pero de una sola cara”), aunque en esta ocasión el recorrido lleve siempre al punto de partida: la cerrazón de los ficheros y de sus guardianes.
Al llegar a la última página nos asoma la curiosidad de conocer en que vericuetos se adentrará Tadeus en la siguiente entrega de la saga. Quedamos a la expectativa.

José Julio Rodríguez
Madrid, 19 de abril de 2017