martes, 12 de abril de 2016

THE SKY ROAD [3]. CAMINO DEL CIELO (artículo de J.J. Rodríguez)




Vista parcial de la ciudad de Dublín,
desde la terraza de la Factoría Guinness
                Acabo de terminar de leer “The sky road” y ya estoy a la espera de la próxima entrega de las aventuras de Tadeus Kuntz, el detective con el que el periodista Pablo Torres hace su entrada en el vasto mundo de la novela detectivesca.

                Con la sabiduría acumulada por más de 50 años de desempeño periodístico, pues entró en el diario Pueblo con pantalones cortos (bueno, con 15 años, que no es lo mismo pero es igual), Torres inventa una intriga leve que lleva a su investigador hasta Irlanda, país que el autor conoce bien, como excusa para poner en pie lo que de verdad le interesa: un personaje. Y qué personaje…

                Antes de empezar la trama de la que se anuncia como primera novela de una serie, Tad ha renegado de su condición de arquitecto por los desmanes a que la vorágine del ladrillo obligaba a su profesión; y ahora dirige una agencia de detectives con un socio, Eduardo, y una empleada, Laura. En el plano afectivo, Tad se debate entre dos amores, su novia actual, Emma, e Ivana, una policía a la que rencuentra después de 3 años de separación.

                Al llegar a la última página de “The sky road”, Tadeus Kantz ha logrado desvelar la intriga que le obliga a viajar hasta Dublín y Clifden, nos ha ilustrado sobre la cerveza irlandesa y el hurling; y nos ha metido en el cuerpo las ganas por recorrer “el camino del cielo”. Pero Pablo Torres nos deja con el misterio de por cuál de sus novias se decidirá el detective. Por eso esperamos con curiosidad la siguiente entrega.



José Julio Rodríguez

Madrid, viernes 8 de abril 2016


domingo, 3 de abril de 2016

THE SKY ROAD [2]. JOHN CLEGGAN ENTREVISTA A PABLO TORRES


En enero del 2016 Pablo Torres finalizó "The Sky Road", su primera novela negra. Los casos de su investigador privado, Tadeus Kunzt, tendrán continuación con "El laberinto de los niños perdidos", obra en la que actualmente trabaja; y "La secta de color púrpura", título provisional. El paso de Pablo Torres a la novela negra está en su deseo de narrar su tiempo desde el hiperrealismo, o realismo actual (no tiene nada que ver con el realismo social). La novela negra le permite adentrarse en todas las facetas de las vidas de las personas, conformando un relato duro, no exento de humor, descarnado.

SINOPSIS.- Tadeus Kunzt, investigador privado, recibe un sobre anónimo con una invitación para ir a Irlanda, a Dublín y Clifden. El viaje y los gastos corren por cuenta de su anónimo “benefactor”. Luego recibirá un segundo sobre, con una carta: le pide que se desplace hasta Kilkenny, pueblo irlandés junto al río Nore, para resolver un asunto complejo. Tadeus sospecha que le están utilizando, que alguien le maneja a capricho con oscuros fines. Y se propone saber quién está detrás de tan sorprendentes invitaciones.

En Madrid, a través de su agencia, en la que también trabajan Eduardo y Laura, resuelven casos poco importantes, aunque económicamente rentables: bajas médicas fraudulentas, espionaje entre empresarios, informes para padres sobre las salidas nocturnas de sus hijos… Ivana, inspectora de Policía, irrumpe en la vida de Tadeus como un torbellino. Su relación, intensa y salvaje, tendrá fuertes altibajos.

Pablo Torres se adentra con “The Sky Road” en la novela negra  para narrar las miserias de su tiempo, miserias de una sociedad construida sobre la desigualdad y la injusticia, con apariencia de justicia e igualdad, donde nada es lo que parece: los políticos son peleles en manos de banqueros, empresarios y especuladores financieros, que roban a manos llenas; la policía investiga lo que quiere investigar, mirando para otro lado cuando quiere proteger a los grandes delincuentes; los jueces, un entrenado ejército de togas rabiosas, garantizan la impunidad de los poderosos, salvo contadas excepciones…En medio de toda esa escoria social, Tadeus Kunzt trata de sobrevivir como persona, sin someterse o venderse. Sabe que sólo se vive una vez y no quiere pasar por este puto mundo como un miserable.
     -¿Por qué novela negra?
    -Porque permite situar a los personajes en su medio, en su tiempo. Tadeus es un hombre sensible, harto de todas las miserias que carcomen nuestra sociedad. Detesta el capitalismo, el sistema político más corrupto que nos devuelve al feudalismo con apariencia de democracia. El capitalismo es tan tóxico que ha puesto el planeta en peligro: todo lo mide en dinero. Capitalismo y democracia son incompatibles.

     -¿Exceso de miedos?
  -Diariamente nos inyectan dosis de miedo para manejarnos como a asustados adolescentes. Tadeus Kunzt es una voz en el desierto: quizá algún despistado pueda despertar, abrir los ojos y entender que estamos dentro de una pesadilla. Pero poco más. La gente quiere diversión, drogas, playas, sexo extremo, grandes viajes, comilonas... en planeta Tierra les importa un carajo o el futuro de los hombres como especie. A fin de cuentas somos primates mal evolucionados, extremadamente peligrosos.

     -¿Cuando hablas de literatura industrial, lo haces por resentimiento?
    -Hoy sólo se puede hablar de "literatura industrial". La función social de la literatura debería ser "contar la vida". La Literatura actual es entretenimiento para masas, sin ninguna función social. No es bueno que la gente piense, que tengan su propia opinión. Publican los autores que responden a los perfiles que quieren los editores, no los mejores. Y no quieren una Literatura de compromiso, dura. Si no publicas y te quejas te llaman envidioso, resentido, frustrado... El capitalismo tiene a sus autores: uno de los más representativos es Vargas Llosa, un tipo reaccionario, de la peor derecha. Y nos dicen que es un demócrata... una broma pesada.
     Tenemos obras maestras del pasado, totalmente olvidadas: Orwell nos dejó "1984", que adelantaba un futuro totalitario; o las obras de Albert Camus... hay muchos más autores, grandes autores, que escribieron contando la vida. En España tenemos a Luis García Montero entre los mejores, con un comportamiento ético ejemplar.

-¿Tadeus Kunzt es un tipo infeliz?
-Puedes vivir tu vida de mil formas y ser feliz, aunque no exista la felicidad. La felicidad es una sensación temporal. Todo depende de cómo quieras pasar por este mundo. Si eres un miserable, sin escrúpulos, sin entrañas, serás "feliz" en este lodazal; si eres una persona sensible, lo pasarás mal; si eres un luchador, te partirán la cara... Tadeus puede dar la sensación de que es un tipo huraño, que quiere sexo y que le dejen en paz. Pero la realidad es un hombre que sufre con las injusticias que siempre machacan a los pobres. Y cuando conoce al amor de su vida, resulta que se le cruza una segunda mujer con fuerza y carácter. Y lo pasa mal, sin saber qué decidir, cuestionándose si tiene que decidir entre una o la otra.

     -He leído ya alguna opinión sobre "The sky road". ¿Conoces lo que dicen, estás de acuerdo con lo que dicen?
     -No creo que deba opinar sobre lo que opinan de "The sky road" o sobre Tadeus Kunzt. Cada persona lo verá de una manera, en función de su formación personal y su sensibilidad, en función de sus experiencias. La experiencia, en las distintas facetas de la vida de las personas, es importante para hacer valoraciones adecuadas o acertadas. Pueden verle como un resentido o alguien desencantado, pueden verle como un obseso sexual que utiliza a las mujeres, pueden verle como un ser sensible con sus contradicciones... todos tenemos muchas facetas que conviven y se manifiestan, según las ocasiones. Para mí, Tad Kunzt es una persona especial, un anti-héroe si se quiere. Pero quiere ser humano y comportarse como humano. Moverse en medio de la delincuencia no le hace olvidar que la mayoría de las personas, en nuestra sociedad, viven la vida de forma sencilla sin robar, asesinar, injuriar, insultar...

      -Irlanda, Madrid, Tadeus Kunzt, Pablo Torres...
     -Y John Cleggan y Clifden y Howth... Autor y personajes tenemos cosas en común, de la misma forma que españoles e irlandeses llevamos en nuestro ADN la memoria del hambre, aunque ahora parece que lo hemos olvidado. Hay cosas maravillosas en Irlanda, sin olvidarme que hay otras que no me gustan nada. Pero todos los países tienen sus pros y sus contras.

     -¿Cómo es tu relación con tus personajes?
     -Aunque pueda creer que los manejo, son independientes. A partir de mis ideas originales y de lo que quiero, luego ellos funcionan por su cuenta. Hago esquemas, mapas por los que transitar; pero al final se mueven a su antojo. Se me van de las manos, piensan por su cuenta. Lo compruebo cuando escribo: hasta que no llego al final del capítulo, no sé lo que he escrito. Yo quiero decir unas cosas, ellos expresan otras. Puedo reconducirlos algo en la segunda o tercera lectura, aunque siempre se me escapan.

     -¿Crees que vas a saltar a las editoriales comerciales?
     -No lo sé. Me gustaría. Es una contradicción, porque me muevo en círculos marginales, independientes, desconocidos. Muy pocos lectores conocen mis obras, pero no me preocupa. Sería bueno llegar a miles de lectores, para contarles mis historias y que mis historias les abrieran los ojos. Pero no lo tengo claro. Recuerdo que presenté hace años a concurso "El doncel", sin que nadie lo supiera. Quedé finalista, cuarto, en un premio de novela histórica, el ciudad de Toledo. Fue la única novela finalista que MR no quiso publicar. ¿Motivos? El director entonces de esa editorial era un indeseable, un reaccionario (supongo que ahora también lo será). Intentaré que alguna editorial comercial se fije en mi obra, la editen y pueda llegar a miles de lectores. Pero tengo pocas esperanzas.

John Cleggan
Clifden, Ireland, 3 de abril 2016





martes, 22 de marzo de 2016

OPINIONES SOBRE "THE SKY ROAD" [1], de Pablo Torres. LA RACIONALIDAD VIAJA POR LA CINTA DE MOEBIUS




El domingo 20 de marzo del 2016, me leí, “entre rejas”, The sky road, de Pablo Torres. De un tirón, sin poder dejar de leer hasta el final. La incursión de Pablo Torres en la novela negra promete. Éste parece el primero de una saga a lo Pepe Carvalho, de Vázquez Montalbán, donde el autor presenta y  esboza la personalidad y las circunstancias vitales y emocionales de su antihéroe, Tadeus Kunzt, un tipo cualificado y asqueado de formar parte del engranaje de la burbuja, que decide hacerse investigador privado, renunciado a una vida adinerada (veo contradicciones en Tad: no quiere contribuir  a engordar un urbanismo suicida, especulativo y delictivo; pero sin embargo trabajará como mercenario para empresarios putañeros, para el mejor postor. ¿Acaso no sigue siendo una herramienta de los que mueven los hilos?)
Me gusta cómo Pablo Torres estructura el libro. Dedica capítulos a cada uno de los personajes, que irán conformando el entorno profesional, personal y social de Tad. Eduardo el pijo, Laura la secretaria eficiente y las dos amantes.  Me llama la atención el triángulo amoroso en el que mete a Tad, relaciones ambas en las que el sexo parece la clave de todo. Está claro que Tad no quiere compromisos con hijos, ni compartir la vida: solo busca algo de afecto y mucho sexo. Debo añadir que no acabo de entender bien la lógica o la relación entre la Cinta de Moebius, un concepto matemático, y la racionalidad de Tad....
El libro es también y sobre todo un homenaje a Irlanda. Sus paisajes, sus gentes, sus singularidades y su gastronomía. Toda una invitación para conocer ese país celta. Y los diálogos entre los actores no tienen desperdicio, no es difícil leer entre líneas.
La trama principal, el asesinato de Sinéad, va in crescendo, como hilo conductor que hilvana los trece apartados. Tengo que reconocer que me parece un caso muy extraño, surrealista. ¿Le pagan para que vaya a enterrar un cadáver del siglo XIX? ¿Por qué el asesino busca en España a un detective para que lo detenga y por qué se lo pone tan fácil? Si tengo que apuntar una crítica sería ésta: creo que le falta más intriga y algo de complicación en la resolución del caso. El propio millonario excéntrico y asesino le indica dónde está la capilla en la que se celebró el ritual criminal. Quizás esperaba algún giro sorprendente en la novela, un asesino inesperado, desconciertos… 
Es posible que me esté equivocando y entienda mal las intenciones del autor; y tal vez no pretenda entretener al lector con un caso complicado, laberíntico y sorprendente que fuerce a Tad a ser muy perspicaz en la resolución del caso. Quizás busca pasear al lector por un periodo histórico determinado en nuestra época reciente, retratando a personajes representativos en situaciones cebadas por el dinero criminal que ha regado a esta sociedad inmunda… En resumen,  un buen libro, trabajado,  que espero sea el primero de una serie. Larga vida a Tad, Tadeus Kunzt…

J. Antonio Tébar
Madrid, 22 de marzo 2016


jueves, 7 de enero de 2016

MENDIGOS


MICRO-EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA
ENERO 2016

La mendicidad es la manifestación más rotunda del fracaso de las sociedades basadas en la injusticia. Los mendigos son obligados a pedir para sobrevivir, quitándoles hasta su dignidad. Molestan a la vista y les hacemos invisibles: no les miramos y así creemos que no existen. Pero están ahí, a la intemperie, en una esquina, o en las puertas de un supermercado o de una iglesia... en el centro de la ciudad, o en la periferia. Son los desheredados de la Tierra: no tienen pasado, no tienen futuro.
Me cuesta mucho fotografiarles. procuro no acercarme, para no molestarles, ni atentar contra su dignidad. Y cada vez que veo un mendigo pienso en la caridad, la mayor infamia contra los mendigos. Para acabar con la mendicidad es necesaria una justicia social, que elimine la caridad.


EL MENDIGO QUE LLEGÓ DEL ESTE DE EUROPA
Me abordó en la calle Martínez Campos (Madrid). Estaba en la puerta de un comedor social. Me pidió que le hiciera una foto: no entendí que quisiera que le hiciera una fotografía. Su acento indicaba que era del Este de Europa y desprendía un tremendo olor a vinazo. ¿Para qué quería una fotografía? Le hice un par de fotos e inmediatamente me dijo que le diera algo. El mendigo no quería que le hiciera una foto: quería dinero. Era su forma sutil de ejercer la mendicidad.



EN SU MUNDO
Ausente de todo, apostado en una esquina, no espera nada, salvo unas monedas para un bocadillo, o para cualquier otra cosa. No habla con nadie: sólo sonríe cuando alguien le pone en un vaso unos céntimos. Sus huesos deben estar tan castigados que ni el frío le cambia la expresión. Es otro de los cientos, quizá miles de mendigos que sobreviven en Madrid.


UN VASO DE STARBUCKS
Para que nadie pueda tocarles, utilizan vasos o pequeños cuencos. En este caso, la vieja mendiga, cargada de suciedad, utilizaba un vaso de Starbuck para que depositaran las monedas.



EN LA PUERTA DE UNA IGLESIA
Se pasa toda la mañana sentada sobre unos cartones, junto a la puerta de una iglesia. Pide por caridad, aunque posiblemente parte de lo recibido tenga que entregarlo a los jefes de esas mafias que las explotan con toda la brutalidad posible.


LOS ESTRAGOS DEL TIEMPO
Envuelta en sus harapos ve pasar los días, uno a uno. No habla: sólo mira a la gente que pasa a su lado ignorándola. Es vieja, posiblemente alguna mañana no se despierte. Será el fin a su pesadilla.




SIN PIEDAD
Están condenados a pedir. Para ellos no hay misericordia, no hay piedad. Y parte de lo que reciben deben entregarlo a las mafias. Porque hasta la mendicidad la han convertido en negocio.



VIEJO Y MENDIGO
Ser viejo y ser mendigo es una doble desgracia, en una sociedad deshumanizada que les ignora. Y de poco sirve estar medio aplastado en la acera. Recibirán o no una limosna en función de la sensibilidad de las personas que se atrevan a mirarle.



INVISIBLE
Está en la Puerta del Sol (Madrid, España), aunque podría estar en cualquier otra calle, de cualquier ciudad. Es invisible. Se pasa a su lado, sin verle. No nos importa, e incluso nos molesta o puede molestar. Nos recuerda, viejo y derrotado, que vivimos en una sociedad injusta y deshumanizada.

Pablo Torres
Madrid, enero 2016.
 
 NOTA.- Los derechos de copia son de Pablo Torres Fernández. No se permite la utilización de las imágenes con fines comerciales.

lunes, 23 de noviembre de 2015

EL ROBO Y COMERCIO DE BEBÉS, LA ÚLTIMA ABERRACIÓN DEL FRANQUISMO

Familias afectadas por el robo de bebés buscan a sus hijos. Imagen: protesta ante la
que fue residencia de sor María Florencia, imputada por el robo de recién nacidos.

El franquismo fue el más negro y sanguinario periodo de la historia de España. Y dentro del franquismo, el robo y comerciode bebés, son páginas y páginas de horror y maldad escritas por seres aberrados y fanáticos, delirantes, que en algún momento creyeron disculparse cuando filtraron frases del tipo: “querían lo mejor para los niños”.


La historia se remonta a mediados de los años 50, del siglo XX. Unos pocos años antes, el coronel franquista Vallejo-Nájera, un oportunista, un caradura sin escrúpulos, pretendía colar que los “rojos”, los demócratas que habían luchado en la guerra civil defendiendo la libertad y la democracia, eran seres mentalmente inferiores. Y se propuso, durante la guerra civil, “reeducar” a esos rojos: les obligaba a ir a misa y a confesar y comulgar, a desfilar… no obtuvo resultado alguno. No podía obtener resultado alguno: todas sus premisas se basaban en falsedades y tonterías. El coronel Vallejo-Nájera era un mediocre, un tipejo de gran pobreza mental: su ascenso y reconocimiento se debió a su posicionamiento a favor de una dictadura de sanguinarios criminales.
                Este enloquecido coronel Vallejo-Nájera –comparable al otro monstruo aleman, el doctor Mengele–, que vivió muy bien en la dictadura del sanguinario Franco, también hizo estragos con presas malagueñas (durante la guerra civil y primer y más criminal franquismo), a las que quitó a sus hijos para educarlos con “familias de orden y de bien”, familias de derechas sin hijos. Ese acto de “re-educación” echaba por tierra todas sus delirantes teorías sobre el “gen rojo”, propio de demócratas. Y reconocía, sin admitirlo, que los valores sociales y culturales dependen de una buena educación (hay que excluir la educación religiosa por sectaria: busca crear fanáticos obedientes a un inexistente dios).
 Llevan años pidiendo justicia. ¿por qué se la niegan?
El robo de niños, desde esa mitad de los años 50, del siglo XX, fue una práctica habitual; aunque quizá de alcance reducido. Pero sorprendentemente el robo de bebés se incrementa en la llamada Transición (1975-1982), tras la muerte de Franco, un genocida que se mantuvo en el poder con el consentimiento de los Estados Unidos: las bases militares de EEUU fueron el seguro de la dictadura, mientras las potencias occidentales miraban para otro lado.
En 1981 el tráfico de bebés robados era de tal dimensión, que intervino la Policía para frenar aquella monstruosidad. El doctor Eduardo Vela fue interrogado por la Policía, que no hizo un buen trabajo. Este ginecólogo manifestó a la Policía que tenía un “libro” con los nombres de las madres que, según él, daban en adopción a sus hijos. La Policía no exigió ver ese libro, ni lo intervino (si es que ese libro existió alguna vez). Lo más que hizo la justicia fue cerrar la clínica donde trabajaba este ginecólogo.

LA REPENTINA MUERTE DE SOR MARÍA FLORENCIA 
Cuando empezaron a denunciarse masivamente el robo de recién nacidos, en los últimos años del siglo XX, un nombre destacó sobre otros muchos: sor María Florencia, Hija de la Caridad de san Vicente Paúl. Y ligado a su nombre, en otros casos, el del doctor Eduardo Vela.
El 24 de enero del 2013, la Hijas de la Caridad de san Vicente Paúl anunciaban el fallecimiento de María Florencia Gómez Valbuena, sor María Florencia, de 87 años, imputada en dos casos de robo de bebés con pruebas sólidas. La monjas dijeron que había muerto dos días antes. El anuncio llegó con la monja enterrada. Sor María Florencia era una pieza clave en la trama del tráfico y robos de bebés en hospitales públicos y clínicas de toda España.
La implicación de sor María Florencia se conoció a raíz de los casos de María Luisa Torres, que la acusó de quitarle a su hija en 1982, en la Clínica de Santa Cristina; y de Purificación Betegón, por la desaparición de dos mellizas, en ese mismo centro médico en 1981.

El nombre de sor María Florencia se repite en otros muchos casos, entre las mujeres que están convencida de que sus bebés no murieron, si no que fueron robados para venderlos a familias con grandes medios económicos.
El certificado de defunción de sor María Florencia fue firmado por el doctor Enrique Berrocal Valencia, médico que pasa consulta en el Hospital central de la Cruz Roja de Madrid. Todos los certificados de defunción llevan un número de parte para acreditar su registro. En este caso era el 11626457. Ese número debe coincidir con el certificado literal que después se entrega en el registro Civil. En el caso de sor María Florencia no coincide: 11627633. ¿Error o falsificación? Si hubo error, al parecer no se ha corregido. Y las sospechas aumentan. ¿Por qué sor María Florencia fue enterrada en secreto?
El 14 de mayo de 1984 nació el hijo de esta afectada. El muchacho
tiene actualmente 31 años y no conoce a su madre biológica que lleva años buscándole.


Este posible error no subsanado ha levantado fuertes sospechas. Son muchos los casos de bebés robados, en los que se han falsificado los registros, sin indicar los datos reales de la madre y padre de los recién nacidos.

 PUERTA DEL SOL
En la Puerta del Sol de Madrid, el primer domingo de cada mes, se reunen famlias afectadas por el robo de bebés. No quieren que sus casos se olviden. Y allí reparten octavillas y explican sus casos. Son familias normales, con hijos. Esos padres y esos hijos quieren recuperar a sus hijos, a sus hermanos/as. Tienen derecho. No vendieron a sus hijos: les fueronn robados por unas grupos delictivos que traficaban con recién nacidos.

PROTESTA ANTE UNA DE LAS PROPIEDADES DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD
El sábado 21 de noviembre del 2015, los padres afectados por el robo de bebés llevaron su protesta ante una de las residencias de las Hijas de la Caridad, la situada en la calle del general Martínez Campos nº 18, de Madrid, donde vivió sor María Florencia. Y una vez mas extendieron unas pequeñas mesas, colgaron globos amarillos y repartieron octavillas a los viandantes. Allí posaron con sus máscaras, que representan que todos los afectados son uno sólo y que no van a dejar su lucha hasta conseguir averigüar el paradero de sus hijos y sus hermabos/as, víctimas como ellos de una trama de monstruos de negras entrañas.
En el caso de los bebés robados, sorprende la inacción del Partido popular (tampoco es que el PSOE hiciera mucho). Da la sensación de que se quiere negar la evidencia: hay miles de casos, miles de alteraciones y falsificaciones de partidas de nacimiento. ¿A quién quieren proteger? Negar la evidencia es absurdo, ridículo. El escándalo es de tales proporciones que no pueden esconderlo.

La falta de colaboración de los responsables de las Hijas de la Caridad, es toda una declaración de culpabilidad; además de demostrar que son personas sin sentimientos, sin alma; o que son personas tan fanatizadas por la religión –es imposible que crean en Dios–, que no se sienten culpables de los monstruosos crímenes de robar bebés a mujeres de clase social baja para dárselos o vendérselos a familias acaudaladas. ¿Dejarán pasar meses y años hasta el robo de bebés se olvide? Las distintas organizaciones de afectados reciben cada vez más apoyos. Y están dispuestos a llevar el tema hasta el Tribunal de Derechos Humanos de la Unión Europea. No es aceptable en una democracia que la Justicia mire para otro lado, no es aceptable que la Policía se encoja de hombros, no es aceptable que los responsables de las religiosas implicadas en el robo de bebés impidan las investigaciones (abrir sus archivos sería toda una demostración de humanidad). Esas madres nunca entregaron voluntariamente a sus hijos. Esas madres fueron engañadas, amenazadas, injuriadas cuando reclamaron a sus hijos. Sólo desde la maldad más absoluta, con hábitos o sin ellos, puede entenderse la negación de la evidencia, o esa falta inhumana de colaboración; sólo desde las más negras entrañas, donde anida la peor crueldad, pueden permitirse crímenes tan horrendos.


sábado, 12 de septiembre de 2015

UN BLUFFF LLAMADO ALBERTO SCHOMMER





Ha fallecido el que dicen “fotógrafo de la transición”, AlbertoSchommer (Vitoria 1928 – San Sebastián 2015). Y el Ministerio de la Verdad ha dictado que era un genio, que era “el psicólogo de la imagen”. Así, en los manuales de fotografía figurará como “uno de los nombres capitales de la fotografía española de los últimos 40 años”. ¡Toma ya!
     ¿Qué se puede decir de Alberto Schommer? Si somos sinceros, debemos afirmar que era un blufff, una engañifa, un mediocre en un país de mediocres, España;un caradura que iba por la vida de intelectual, “retratando” a personajes convertidos en auténticos percebes con tonta expresión. Sus retratos eran la cosa más sosa del mundo: una sucesión de celebridades pasados por el almidón, más rígidos que esos caretos tratados con botox… 
      En su último trabajo, publicado en El País, nos ofreció las imágenes de Manuela Carmena, una mujer de la izquierda; y de Cristina Cifuentes, mujer de la derecha, mostrándonos las palmas de las manos (¿nada que ocultar?), vestidas de negro, como si ambas mujeres fueran homologables, iguales. ¿De verdad Carmena y Cifuentes son iguales en política? ¿Izquierda y derecha son iguales? ¿Estos serían sus retratos psicológicos? Suena a cachondeo (la de hostias que me voy a llevar por escribir esto).
    Hace muchos, muchos años, conocí y traté unos días con el poeta Gabriel Celaya, cuando en el Teatro-Club PUEBLO se preparaba el estreno de su obra teatral "El relevo". Si algo se puede decir del poeta Gabriel Celaya es que era una una persona bondadosa. Bien, pues si se ve el "retrato psicológico" que el señor Schommer le hizo al poeta Celaya, se le podrá ver con una cara de un loco que asusta. Es decir, que el fotógrafo se enciscó en situarse por encima del personaje fotografiado y logró un esperpento... psicológico, eso sí.
    Dicen que la foto preferida del señor Schommer era la de Andy Warhol con la bandera americana. Pues apaga y vámonos. Otro retrato absurdo, otra sandez sin la menor gracia, sin vida. Pero en fin, el Ministerio de la Verdad, absoluta y concluyente, dogmática, compuesto por los más obsesivos y obtusos próceres de la incultura española, ha decidido en solemne reunión privada que Schommer es un genio de la fotografía española. Así, a sangre fría. Cualquiera que no acepte o rechace la verdad del Ministerio de la Verdad, es un resentido social, un envidioso, un rencoroso, un amargado, un fracasado…
      Sí, sí, ya lo sé: soy un fracasado, un amargado, un rencoroso, un envidioso y un resentido social y todas esas cosas que se dicen contra los que disienten. Pero Alberto Schommer es un blufff, diga lo que diga el Ministerio de la Verdad y sus catecúmenos. Y sus retratos psicológicos ni son retratos ni psicológicos.

Pablo Torres [Madrid, 12 de septiembre de 2015]

miércoles, 10 de junio de 2015

BUÑUEL, UN GENIO CENSURADO





 
Javier Herrera publica “Luis Buñuel en su archivo. De Los olvidados a Viridiana”, obra que estudia el periodo mexicano del cineasta español, entre 1950 y 1961
  
     Luis Buñuel dirigió en México, en 1946, "Gran casino", por encargo de Óscar Dacingers, con Jorge Negrete y la cantante y actriz Libertad Lamarque. La película fue un rotundo fracaso: estuvo los tres siguientes años sin trabajar, viviendo con su mujer e hijos del dinero que todos los meses le enviaba su madre desde España.
     En 1949 su suerte cambió. Dirigió "El gran calavera": consiguió éxito y la nacionalidad mexicana. En 1950 realizó "Los olvidados", película que recuerda a "Las Hurdes, tierra sin pan". La película no gustó por sus contenidos: pobreza y miseria. Pero obtuvo el premio del Festival de Cannes (1951), reconocimiento internacional y su rehabilitación como cineasta. Los olvidados es una de las tres películas reconocidas por la UNESCO como Memoria del mundo.



Foto: Filmoteca Española
 
     "Los olvidados" narra la historia de unos niños en un barrio marginal de la ciudad de México. La película se sitúa en la línea del neorrealismo italiano, al que Buñuel aportó sus notas surrealistas: el sueño de Pedro, la obsesión por las gallinas o el huevo lanzado hacia la cámara. Jaibo, uno de los protagonistas, escapa de un correccional y se reúne con Pedro. Jaibo mata a Julián, el muchacho que le delató; e intenta robar a un ciego al que, finalmente, maltrata en un descampado. Cuando Pedro llega a su casa, se madre le niega la comida, aunque le ofrece unas vísceras que Jaibo le arrebata, saliendo de debajo de una cama, donde yace el cadáver de Julián. Otro niño, abandonado por su padre, entra al servicio del ciego como lazarillo… Jaibo está condenado de antemano: es el peor producto de la pobreza dentro de una espiral de maldad. Morirá abatido por la Policía: su cadáver será metido en un saco y llevado a enterrar a lomos de una burra.
     Javier Herrera, especialista en Buñuel, que fue director de la Biblioteca de la Filmoteca Española, entidad que conserva el archivo personal del cineasta, ofrece en "Luis Buñuel en su archivo…" nuevas páginas sobre la etapa mexicana del director español, la menos estudiada y conocida, a partir de documentos inéditos. En el libro hay cerca de dos mil referencias a Buñuel, inéditas en su mayoría, entre 1950 y 1961, periodo de tiempo ceñido a dos de sus grandes obras maestras: Los olvidados y Viridiana.

Foto: Filmoteca Española
     En España Buñuel dirigió "Viridiana", una co-producción hispano-mexicana, con guión escrito junto a Julio Alejandro, a partir de una obra de Pérez Galdós. La película obtuvo la Palma de oro del Festival de Cannes (1961), recogida por el entonces director general de Cinematografía, José Muñoz Fontán. Pero el periódico vaticano “L´Osservatore Romano” condenó la película por sacrílega y blasfema y pidió la ex comunión de todo el equipo: incluso se atrevieron a calificar la música, de Händel y Mozart, de perversa. La dictadura de Franco, anegada de odio, prohibió la exhibición del film, como si no existiera, como si no se hubiera rodado en España, y cesó a Muñoz Fontán. No se pudo proyectar en España hasta 1977. En Viridiana hay escenas inolvidables: los vagabundos en ausencia de los dueños de la casa, organizan una comilona, una “última cena” de Jesús con sus apóstoles, con “fotografía” incluida… o la escena propuesta por la censura franquista, que mejoró el guión de Buñuel: Viridiana llama a la puerta de su tío, él abría y ella entraba, cerrando la puerta tras ella. Los inquisidores de la censura impusieron un final diferente: Jorge, Viridiana y Ramona juegan a las cartas, en una referencia sutil a un trío sexual. Los censores se quedaron muy a gusto: convirtieron una relación sexual de pareja en un trío.



     La dictadura de Franco permitió rodar a Luis Buñuel en España, para dar una imagen de apertura del régimen, vendiendo el regreso del cineasta como el de otro intelectual díscolo que volvía al redil, tras muchos años de exilio político en México. Pero el éxito político de la película desnudó a los secuaces de la dictadura: mostraron todas sus carencias, su rechazo a la libertad… aplicaron toda la represión que pudieron contra quienes se atrevieron a reírse o criticar el catolicismo fanático rampante.

Pablo Torres


“Luis Buñuel en su archivo. De Los olvidados a Viridiana”. Javier Herrera. Fondo de Cultura Económica. Madrid, España, 2015.