martes, 1 de mayo de 2012

LA MENTIRA Y EL ENGAÑO PARA GANAR ELECCIONES, UN ATAQUE A LA DEMOCRACIA



El presidente Rajoy debería dimitir ya, sin esperar un minuto. No tiene ninguna legitimidad. Su partido ha ganado unas Elecciones Generales con falsas promesas, utilizando el camino de las mentiras y el engaño. La democracia está en peligro

Hace ya bastantes años el cantante y compositor Lluís Llach presentó una demanda contra alguna formación política catalanista, por fraude electoral. Basaba su denuncia en el hecho del incumplimiento de promesas electorales. Una formación política había incumplido deliberadamente su programa… estaban en el poder ilegítimamente, haciendo y deshaciendo a su antojo. Los jueces pasaron del tema, porque los jueces en España no están para impartir Justicia. El Tribunal Supremo es un ejemplo de maquinaciones e injusticias (ver sentencia contra Garzón, por iniciar proceso a los presuntos delincuentes de la red Gürtel). El descrédito internacional del Tribunal Supremo es similar al que tenían con Franco.
            Hace unos pocos años, en la Comunidad de Madrid, sumando fuerzas, ganaron PSOE e IU. Pero se produjo “El Tamayazo”: dos diputados regionales traicionaron al PSOE y “cambiaron” de partido político (¿a cambio de qué?), o se vendieron. La Justicia no quiso investigar, miró para otro lado: siempre mira para otro lado cuando hay que fijarse en la derecha. No actuó contra ese gran engaño al pueblo de Madrid, contra ese gran fraude electoral para devolver los escaños al partido perjudicado: las listas cerradas, impuestas por los partidos, son un cáncer para la democracia. Los “autores” del fraude no fueron siquiera investigados. El gran perjudicado fue Rafael Simancas, hombre muy ingenuo. La gran beneficiada fue Esperanza Aguirre, “la lideresa”, posicionada en la extrema derecha, mujer achulada e insultona, de la escuela de José María Aznar, político de discursos que destilan resentimiento de clase y odio.
            El jueves 11 de marzo del 2004, se produjo el mayor atentado terrorista contra los españoles, obra de fanáticos islamistas, tres días antes de unas Elecciones Generales. El presidente del Gobierno era José María Aznar, del PP. En vez de decir la verdad, trató de culpar a ETA. El pueblo español se dio cuenta del engaño y el PP perdió las elecciones. Ganó el socialista Rodríguez Zapatero que, en sus dos legislaturas, ha soportado toda clase injurias, insidias, maldades, falsas acusaciones… esparcidas por activistas de extrema derecha, camuflados de periodistas.
            Desde hace unos años, los países pobres de la Unión Europea soportan los ataques de especuladores financieros y delincuentes bancarios, que actúan de forma coordinada: arruinan sus economías y empobrecen a sus ciudadanos. Los líderes de los países económicamente más fuertes, de la peor derecha, de la derecha más tonta, Ángela Merkel (Alemania), Nicolás Sarkozy (Francia) y Cameron (Inglaterra), en vez de regular los “mercados”, responsables directos de la “crisis” (es un saqueo de fondos), permiten ataques económicos brutales contra distintos países. Esos “especuladores financieros” han arruinado Grecia, han empobrecido a Portugal e Irlanda… desde hace tiempo van a por España e Italia. Merkel, Sarkozy y Cameron, tres irresponsables, brutos como ellos solos, se creen a salvo de los delincuentes financieros. ¡Serán necios! Sus barbaridades las pagaremos todos.
            Desde que la crisis sacude con brutalidad a España, el Partido Popular se ha empeñado en una campaña de desprestigio contra Rodríguez Zapatero. Su falaz discurso era contundente: “ZP es el culpable de todo. En cuanto el PP llegue a la Moncloa se acabará el paro”. La mentira, el engaño mil veces repetido, caló en la sociedad, pero no dejaron de ser mentiras y engaños.
            Rodríguez Zapatero se vio obligado a convocar Elecciones Generales. El Partido Popular basó toda su campaña en gritar a los cuatro vientos que, en cuanto estuvieran en el Gobierno, se acabaría el paro. Y prometieron que no subirían el IVA. Y prometieron que no tocarían la Sanidad. Y prometieron que no tocarían la Educación… Y prometieron y prometieron.
            El Partido Popular ganó las Elecciones, con mayoría absoluta. El pueblo español había creído en sus promesas (se puede comprobar todo lo que prometieron falsamente en campaña: hay periódicos, vídeos…). Cuatro meses después de ganar las Elecciones Generales, el Partido Popular incumple sistemáticamente sus promesas electorales: han engañado al pueblo español. El engaño sólo tenía la finalidad de obtener el poder.
Rajoy y sus “pinochos”, instalados en la mentira, han puesto en marcha una contra-reforma laboral, eliminando derechos de los trabajadores logrados en muchos lustros de lucha; han puesto en marcha el medicamentazo, que perjudica a los más pobres; preparan cambios en la Educación, para que sólo puedan llegar a la Universidad los hijos de los ricos; van a cambiar la Sanidad, para que sólo tenga salud los que la puedan pagar… Todas estas reformas, y otras muchas más, para empobrecer más a los pobres, son posibles porque el Partido Popular ha llegado al poder engañando, mintiendo, incumpliendo promesas. ¿Es legítimo llegar al poder mintiendo, engañando al electorado?
            El presidente Rajoy trata de justificar sus actos en que tiene mayoría absoluta. ¿Tener la mayoría absoluta equivale a tener la razón o actuar con equidad y justicia? Hitler tenía mayoría absoluta y jamás tuvo la razón. Llevó al pueblo alemán y a toda Europa al mayor desastre de su historia.
La mayoría absoluta del presidente Rajoy se asienta en mentiras y engaños: no tiene, por tanto, ninguna legitimidad. Porque en una democracia no es legítimo ganar utilizando las mentiras y el engaño. Y las mentiras y engaños del Partido Popular son palpables: mintieron y engañaron para ganar las Elecciones Generales del 2011. El presidente Rajoy debería dimitir ya, sin esperar un minuto. No tienen ninguna legitimidad, porque ha llegado a la Moncloa por el camino de las mentiras y el engaño.

domingo, 26 de febrero de 2012

ESPERPENTO ESPAÑOL

Una de las miles de fotografías e imágenes que circulan por Internet, que demuestran la violencia policial, al mejor modo franquista.

Los medios de desinformación de las derechas pretenden que estudiantes adolescentes que protestaban en Valencia, por los recortes educativos, eran jóvenes de extrema izquierda atacando a la Policía antidisturbios. Las imágenes demuestran las mentiras de esa seudo-prensa al servicio de los intereses políticos más bastados. Fue la Policía la que cargó de forma salvaje y desproporcionada contra los estudiantes.

Ha cerrado el diario PÚBLICO, en edición de papel. Mala noticia para los demócratas que ven como la mayoría del espacio informativo está en manos de las derechas

El jueves 23 de febrero fue el último día de existencia del diario “PÚBLICO”, en su edición de papel. El diario PÚBLICO es un medio de centro-izquierda, en un país sometido intensamente a la influencia de la desinformación de los medios de propaganda de las derechas (desde el Diario El Mundo a El ABC, pasando por La Razón). El cierre de la edición en papel fue una mala noticia para los demócratas españoles, porque la Prensa española está mayoritariamente en manos de empresarios de la derecha y de la extrema derecha: diariamente intoxican de forma soez (un ejemplo está en las violentas y desproporcionadas cargas policiales, al mejor modo franquista, contra estudiantes adolescentes en Valencia que protestaban contra los recortes en Educación).

El diario PÚBLICO es un medio de centro-izquierda,
en un país sometido intensamente a la influencia
de la desinformación de los medios de propaganda
 de las derechas (desde el Diario El Mundo
a el ABC, pasando por La Razón)

            Queda la edición digital de PÚBLICO, sin que se prevea cuál puede ser su futuro. La Prensa está viviendo cambios tecnológicos que afectan a las maneras en que llegan a sus lectores (antes el punto de encuentro entre el periódico y el lector era el kiosco de Prensa).
            La edición en papel del diario PÚBLICO era muy importante porque llegaba a un pequeño sector de la población que necesita una Prensa de izquierdas, que sea el contrapeso a la excesiva influencia de la Prensa de derechas y extrema-derecha existente en España. La información veraz que ofrecía PÚBLICO en edición de papel (también en edición digital) se ajustaba mucho más a la verdad de los hechos. El ejemplo lo tenemos en Valencia: las imágenes grabadas por los periodistas demuestran la violencia de la Policía, la carga salvaje y desproporcionada que la Policía hizo contra indefensos estudiantes, muchos en edad adolescente.
            La Prensa de las derechas y la extrema-derecha, pese a la evidencia de las imágenes –imágenes que han dado la vuelta al mundo–, han distorsionado y retorcido los hechos presentándolos ridículamente: según ellos y la Policía, los estudiantes, de grupos violentos de extrema-izquierda, atacaron a indefensos policías antidisturbios. Las imágenes evidencian la falsedad de la información y opinión de los medios de las derechas, que convirtieron la verdad incontestable de unos hechos (la salvaje violencia de la Policía en manos del PP), en un esperpento valleinclanesco. Convirtieron la realidad en una caricatura dramáticamente cómica.
            Hoy domingo, 26 de febrero de 2012, se despide de su cargo de Defensora del lector, en el diario El País, Milagros Pérez Oliva. En su artículo de despedida lo más destacable tiene relación directa con los conceptos verdad y veracidad:
“Una visión cínica del periodismo sostiene que la verdad no existe. Que puede haber tanta verdades como interpretaciones de la realidad. Este planteamiento es una gran trampa. Creo que los periodistas hemos sido negligentes al descuidar la defensa de la verdad. Porque la verdad, en periodismo, existe. Al menos existe la verdad de los hechos, la verdad factual. Aquello que es cierto y es comprobable”.
Los hechos, como dicen que dijo Lenin, son muy tercos. Y no hay maneras de cambiarlos, por mucho que se empeñen los manipuladores al servicio de los intereses más bastardos. Y es aquí donde habría que distinguir si esos manipuladores, activistas de la peor derecha, son o no periodistas. ¿Todo el que escribe en un medio de información es periodista? ¿Los opinadotes y columnistas, dedicados a fabricar opinión, son periodistas? ¿Todo aquel que se auto-define como periodista, dedicado a retorcer y deformar la realidad hasta hacerla irreconocible, puede ser considerado periodista? La violenta y salvaje carga policial de Valencia es un claro ejemplo de manipulación al servicio de los intereses políticos más bastardos.


“Una visión cínica del periodismo sostiene
que la verdad no existe. Que puede haber
tanta verdades como interpretaciones de la realidad.
Este planteamiento es una gran trampa.
Creo que los periodistas hemos sido negligentes
al descuidar la defensa de la verdad.
Porque la verdad, en periodismo, existe.
Al menos existe la verdad de los hechos,
la verdad factual. Aquello que es cierto
y es comprobable” (Milagros Pérez Oliva)

Insiste la Defensora del lector: “La verdad no es un compromiso entre sus diferentes versiones. Y, sin embargo, potentes aparatos de influencia saturan el espacio informativo con versiones y contra-versiones destinadas a falsear la realidad. Más que informar, lo que hace este tipo de periodismo es desinformar. Porque la falsa neutralidad del periodismo de versiones otorga las mismas oportunidades a quien dice la verdad que a quien miente. Y porque la verdad incomoda tiene más dificultades para imponerse al ruido mediático creado para sepultarla. Piensen en el cambio climático. Piensen en todos esos imputados por corrupción que se presentan como víctimas de una persecución política. Piensen en esos sindicalistas presentados como expoliadores, mientras los expoliadores aparecen como brillantes gestores.”.
Milagros Pérez Oliva se queda corta y no entra a valorar las causas que han posibilitado ese “periodismo” creado para intoxicar, manipular y alterar la realidad. Esas causas están en el propio sistema democrático y en sus jueces que, incomprensiblemente o en colaboración con esos medios, permiten prácticas seudo-periodísticas. En nombre de la libertad de Prensa, interpretada como el derecho inalienable, se permite mentir, insidiar, injuriar, manipular… hasta el infinito. Esa seudo Prensa, instalada en el sesgo y en la parcialidad, no tiene límites en su afán de alterar la realidad para fabricar otra realidad irreal a su gusto: el caso del diario El Mundo, con sus perturbadas teorías sobre el 11-M, propias de un peligroso psicópata mentalmente muy desequilibrado, es un ejemplo clarificador.
Añade la Defensora del Lector: “… pero la interpretación no puede ser una coartada para la deformación. Hemos de partir de los hechos para llegar a la interpretación y no al revés. El problema es que hay prácticas periodísticas que prescinden de los hechos o que los distorsionan hasta conseguir que coincidan con la versión que quieren imponer. Su objetivo es distorsionar la realidad y si es posible, crearla […] El periodismo de interpretación no puede ser la gran coartada para eludir, ignorar o sepultar la verdad…”
            La democracia en España, de muy baja calidad, está muy tocada: un sistema judicial pernicioso y dañino –ya no publican encuestas con el grado de aceptación o rechazo de los ciudadanos a la justicia, para no asustar–, que ha llegado a su máximo descrédito nacional e internacional con la aberrante condena contra el juez Garzón; corrupción política galopante, sin que se quiera aprobar una Ley de Transparencia seria que acabe con los desmanes de los políticos; intento de liquidación de los sindicatos, como si fueran las únicas entidades subvencionadas (En España están subvencionados desde la iglesia católica a la Fundación FAES, del ex presidente Aznar, pasando por las organizaciones empresariales, partidos políticos, ONGs colegios concertados…); la mayoría de los medios de información, o desinformación, en manos de la derecha y la extrema derecha. Mejor no seguir. El cierre del diario PÚBLICO, edición papel, es una desgracia para la democracia, otro triunfo para las derechas.

Pablo Torres. Madrid, domingo 26 de febrero de 2012
Fragmento de “Diario de un Kalamar”. Páginas 33 a 36.

lunes, 20 de febrero de 2012

LA DERECHA FRANQUISTA CONTRA EL ARTE


Los ataques a la libertad y contra el Arte, desde los sectores más ultras de la derecha franquista, son preocupantes. Dos ejemplos ilustran el consentido avance de la intolerancia de los totalitarios, enemigos de la libertad y la democracia: el ataque a la Fresh Gallery, situada en el Barrio de Salamanca, donde se exponían fotografías del cineasta Bruce Labruce, con el lema Obscenity; y la amenaza de denuncia contra el artista Eugenio Merino, que presentó en Arco 2012 Always Franco, una escultura del sanguinario dictador dentro de una máquina frigorífica de vender bebidas.
            Los franquistas soportan a duras penas la libertad, una libertad que cercenaron en 1936 tras un golpe de Estado y una guerra civil. Los franquistas mantuvieron en España una brutal dictadura durante 40 años, durante dos generaciones. Con la recuperada democracia, a partir de 1982, aprovechándose de la democracia, incluso crearon una Fundación Francisco Franco para preservar el buen nombre del criminal dictador (A nadie en Alemania se le ocurriría crear una Fundación Hitler, ni sería permitida legalmente). Y un representante de esa “Fundación”, Jaime Alonso, anunció en distintos medios de comunicación que estudiarían emprender acciones judiciales contra el artista Eugenio Merino por exponer en ARCO 2012 su obra “Always Franco”. No sería de extrañar que, aunque no puedan, presentaran la denuncia en el Tribunal Supremo, donde distintos jueces franquistas podrían dar cobertura a esa fundación de extrema derecha; como han dado cobertura al seudo-sindicato Manos Limpias, contra el juez Garzón por atreverse a investigar los crímenes del franquismo.
            El ataque a la Fresh Gallery con un cóctel molotov y otros envases explosivos es más que preocupante, porque ha conllevado la violencia ultra, la violencia de los fanáticos dispuestos a cualquier barbaridad o asesinatos. Una de las fotografías de la muestra era la de la cantante Alaska y su marido, Mario Vaquerizo, poco sospechosos de pertenecer al Partido Comunista. La imagen recreaba La piedad y esa imagen ha sido causa del despido fulminante del señor Vaquerizo, que colaboraba con la COPE, la emisora de radio propiedad de la iglesia católica, que apoyó la dictadura de Franco.
            Es la realidad de España, una democracia de baja calidad, tolerante con los intolerantes y totalitarios: siempre Franco, always Franco.


domingo, 15 de enero de 2012

GABRIEL CELAYA, UN POETA OLVIDADO


En marzo de 1973, vivíamos en la dictadura de Franco, un régimen brutal basado en la represión y falta de libertades. Muchos afirmábamos con sorna que el sanguinario genocida era eterno, porque no se moría nunca; pero la realidad es que vivíamos los últimos años de lo que se llamó “tardo-franquismo”. En ese contexto, en el Teatro-Club Pueblo, local de representaciones del Diario PUEBLO –periódico del sindicato vertical franquista–, se estrenó “El relevo”, obra del poeta Gabriel Celaya. En aquel año, yo trabajaba como ayudante de Vicente Romero, director del Teatro-Club. Y pude entrevistar a Gabriel Celaya, en su casa de Madrid. Esta fue la entrevista, publicada en la Revista Informativa Guadalajara (Abril 1973. Primera quincena. Nº 18).


            ENTRE “EL RECUERDO” Y LA ESPERANZA

Nace en Hernani (Guipúzcoa) en el año 1911. Cursa el bachillerato en San Sebastián y la carrera de ingeniero industrial en Madrid. En 1936 obtiene el premio del centenario de Bécquer. Deja de publicar diez años. En 1946 edita “Tentativas” y funda en colaboración con Amparo Gastón la colección Poesía del Norte. De su producción narrativa cabe destacar “Lázaro calla”, “Lo uno y lo otro”, “Los buenos negocios”…
            En 1956 deja su profesión y se traslada a Madrid para dedicarse enteramente a la literatura. Ese mismo año obtiene el Premio de la Crítica. Tiene también premios internacionales, como el “Libera Stampa” (1963) y el “Etna-Taormina” (1968). Entre sus últimos libros destacan “Los espejos transparentes” y “Lírica de cámara”.
            En su poesía se ve que huye de todo academicismo y busca la verdad en el pueblo llano, en la gente sencilla, en los múltiples problemas que se forjan a nuestro alrededor.
            Para entender la poesía de Celaya hay que hablar un poco de la postguerra y le pedimos que nos hable de ese paréntesis fundamental en su producción.
            –La postguerra es sencillamente para mí el silencio. En el año 36, en junio, me dieron el premio del centenario de Bécquer. Había pocos premios y me vine a Madrid muy contento. Me iba a colocar en “El Sol” como periodista, porque yo era ingeniero y estaba harto. Tenía mi vida muy bien organizada, tenía muchos amigos y vino la guerra. Allí se acabó el escritor hasta el año 1946. La postguerra fue el silencio total. Poetas como Federico García Lorca, Pablo Neruda y otros creían en mí. Pero no sólo eso, todos los poetas literarios, todo el  ambiente  había cambiado totalmente. Entonces era “Garcilaso” –revista literaria–. Dejé de publicar totalmente.
            –Entonces esa situación de silencio, ¿está determinada por las circunstancias políticas?
            –Por mi circunstancia política, por la pérdida de amigos, porque todo lo que escribía, que precedía a los poetas del 27 y del surrealismo, en los años 40, en España, sonaba a chino, parecía que no tenía ni pies ni cabeza.
            –Después de sus primeros pasos surrealistas pasó por un periodo de prosaísmo existencial, para llegar a una reacción contra la poesía de Juan Ramón Jiménez. ¿Por qué esa postura de Celaya y de Blas de Otero respecto a la poesía de Juan Ramón?
            –Es un pensamiento del que estoy arrepentido y creo injusto. Le convertimos en un símbolo de una poesía estetizante. Pero realmente es mucho más que eso. Es mucho más importante que Machado, hoy; pero entonces no. Sin embargo Machado simboliza toda la poesía de combate, poesía abierta, mucho mejor que la de Juan Ramón Jiménez.
            –Los intelectuales de ahora tienen muy en cuenta la poesía esteticista. ¿Celaya está de acuerdo con esta poesía?
            –Nosotros no estábamos en desacuerdo con la poesía esteticista, pero puedo decir: me avergüenzo de un poema bien hecho. La poesía necesita de algo más urgente. Tiene que decir, y no basta con hacer bien un poema. Necesita comunicar algo.
            –Celaya, poeta, también tiene escrita una obra de teatro, que es la única de su producción como dramaturgo. ¿Qué relación existe entre el teatro y la poesía?
            –Claro que hay un teatro poético y, evidentemente, hay mucha poesía en el Teatro. No me refiero al teatro en verso. Creo mucho más en el Teatro poético que en el ideológico. Creo en el Teatro como un juego, con mucha acción, con mucho movimiento, que los personajes entren y salgan, que no sólo se pongan uno frente a otro y empiecen a discursear.
            –¿Qué idea encierra “El Relevo”?
            –Tiene su pequeña intención, pero sin ponerse serios; que es como se pueden decir las cosas serias, ya que si no se cae en la pedantería. El fracaso de muchos escritores de mi generación –no vamos a decir nombres– que han escrito mucho teatro, ha sido querer discursear demasiado, entendámonos…
            –¿Qué significa Blas de Otero para Gabriel Celaya?
            –Es el mejor poeta que tenemos hoy en España, sin duda, sin color. En primer lugar, porque Blas es un hombre tremendamente escrupuloso y hace su poesía con un cuidado tremendo; en segundo lugar, que antes que publicara había escrito muchísimo y se lo había guardado. Nunca ha sido un improvisador, como esos genios de 18 años que dicen que tenemos, porque dicen que a los 18 años ya se es poeta. Blas tiene un enorme oficio, una enorme personalidad y una enorme sensibilidad que es difícil de explicar.
            –Celaya suele ser más popular entre la juventud que Blas de Otero. ¿A qué se debe esta popularidad?
            –Blas se marchó de España muy pronto y ha vivido fuera largo tiempo. Se fue a Francia, Unión Soviética, Cuba y China, estando fuera de España cerca de diez años, desentendiéndose un poco del público español. Durante una época sus libros han sido publicados en Buenos Aires, Cuba y Rusia. Sus obras han llegado a España a través de Losada. Su posición era cómoda, ya que estaba en los, países socialistas. Se olvida un poco de España. Cuando fui a Cuba en el año 67 le dije a Blas: “Como no vuelvas a España, la gente se olvida de tí”. Un poco por eso y un poco por otras cosas, volvió a España.
            –¿En que momento se encuentra la poesía social?
            –Este tipo de poesía ha cubierto su momento. Ahora hay que hacer lo mismo, pero de otra manera. Aquélla ya no es válida. La poesía social se ha gastado, en parte porque se ha hecho mucho, en parte porque ha habido muchos epígonos, mucho segundón y mucha gente que ha hecho lo mismo, pero no bien. A Blas y a mí se nos juzga desde el punto de vista de la poesía social. No se dan cuenta de que hemos evolucionado. Estamos en un momento en que queremos hacer algo distinto. Estas cosas son, por ejemplo, mis últimos libros, como “Espejos transparentes” y Lírica de cámara”, que también es poesía revolucionaria, pero de otra manera.
            –¿Por qué se ofenden los jóvenes poetas cuando se les dice: “Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales”?
            –Les ofende porque no están de cuerdo con la idea de mi poesía. Grupos novísimos, como los de Castellet o Salamanca, que no están de acuerdo.
            -Pero, ¿por qué dice que le avergüenza escribir un poema perfecto?
            –Porque en la poesía hay algo más urgente que decir.
            Saboreamos los últimos tragos de vino que quedan en nuestros vasos y nos despedimos hasta otra conversación un poco informal.


Pablo Torres.
Madrid, marzo de 1973.


domingo, 13 de noviembre de 2011

FRASES ESTÚPIDAS Y SINIESTRAS


Admitimos frases hirientes y estúpidas, frases sinistras absolutamente inaceptables. Aquí van unos pocos ejemplos

NO HAY QUE MORDER LA MANO QUE TE DA DE COMER
Los capitalistas, auténticos depredadores que viven como cerdos bien cebados, han logrado imponer una frase repugnante, pretendiendo que nos dan de comer, reduciéndonos a la condición de perros: “No hay que morder la mano que te da de comer”. Esa gentuza, explotadores impíos, no sólo no nos dan de comer, si no que viven maravillosamente a nuestra costa, de nuestro sudor y sangre. Nos explotan, hacen que nuestras vidas sean una tragedia y pretenden que seamos agradecidos porque nos dan trabajo, cuando dan trabajo. ¿Qué puede hacer un empresario o un capitalista sin trabajadores? ¿Dónde estarían sus beneficios? Nuestro trabajo les da el suficiente dinero, los suficientes beneficios. La frase, muy humillante, propia de miserables, se la podrían meter por el…

ALGO HABRÁ HECHO
Esta siniestra frase tiene su origen en el franquismo. Los franquistas, verdugos de cientos de miles de asesinatos políticos, para justificar y ocultar sus asesinatos, cuando algún republicano aparecía muerto, en extrañas circunstancias, solían decir. “Algo habrá hecho”. De paso criminalizaban a las víctimas. El asesinado era el culpable: algo habría hecho.
            Desgraciadamente esta frase sigue en vigor en nuestros días. Sirve para ocultar la realidad, para acusar sin pruebas, para injuriar: “Algo habrá hecho”. Desgraciadamente la frase ha cuajado en nuestra sociedad y se utiliza para denostar, para señalar, para justificar lo injustificable.

TODOS FUERON CULPABLES
Otra frase de origen franquista. Pretende que los golpistas de Franco y Mola fueron igual de culpables que los republicanos que defendieron la legalidad de la segunda República. Y es falso. Los únicos culpables fueron los que dieron el golpe de Estado, los que subvirtieron la legalidad, los que asesinaron para imponer una dictadura. No todos fueron culpables, por supuesto que no.

ASUMO LA RESPONSABILIDAD
España es un país de caraduras, de sin vergüenzas (separado) y sinvergüenzas (junto). Y la gran frase de los políticos mentirosos, cínicos y descarados, con una cachaza sublime, es “Asumo la responsabilidad”. O lo que es lo mismo: me quedo en mi puesto, no me voy de ninguna de las maneras, sigo forrándome me digan lo que me digan, haciendo lo que me dé la gana cuando me dé la gana, con la sonrisa en mi carita, mucho más si estoy implicado en algún caso de corrupción política o urbanística… “porque asumo la responsabilidad”.
            Para comprobar cómo asumen los políticos españoles su responsabilidad, sólo hay que ver el número de políticos que dimiten cuando se equivocan o lo hacen mal o muy mal.
           
NO ESTÁ HECHA LA MIEL PARA LA BOCA DEL ASNO
Presuntos seres superiores, primos de Dios o de Buda como poco, personas humanas de alta intelectualidad son capaces de decirnos “No está hecha la miel para la boca del asno”. Vamos, que la música de Mozart, por ejemplo, está reservada para delicados oídos, que gozan casi sexualmente con las maravillosas composiciones del músico; o que la poesía de Neruda está únicamente destinada a personas humanas sensibles, que se embelesan con cada palabra del poeta chileno; o que la pintura de Velázquez sólo puede ser contemplada por ojos capaces de llorar ante tanta belleza.
            Los que afirman que “la miel no está hecha para el asno” suelen ser unos tarugos pretenciosos, bobos vocacionales de cualquier clase social, necios viscositos que van por la vida de eruditos, pose pinturero, dando la brasa al primero que pasa por su lado. Hoy dan una lección de Gastronomía, mañana de Arte, pasado de Filosofía… suelen ser muy pesados, auténticos plastas. Posiblemente lo mejor que podrían hacer es, como los burros, mascar alfalfa de la que hoy día se ofrece en cantidades masivas: televisión basura, literatura industrial, presunto arte de artistas que no saben ni dibujar…

TODOS SOMOS IGUALES ANTE LA LEY
Me da la risa, me da la risa…. ¡Ay que me duele la mandíbula! ¿Todos somos iguales ante qué? Venga, por favor, que me da, que me da. ¿Iguales ante la ley? Qué chiste, qué gracia. ¡Ay, que no lo puedo resistir, que me va a dar algo de la risa! Todos somos iguales… sí, sí, sí, aunque algunos son más iguales que otros, especialmente los que tienen dinero para abogados y astillas. ¡Ay madre mía! ¿Quién sería el autor de la frase? Estuvo sembrado, sembrado: “Todos somos iguales ante la ley”. No puedo, no puedo seguir. Qué risa, qué risa.
¿Recuerdan a “Los Albertos”, los millonetis esos de la gabardina? Les probaron que se habían “llevado” varios miles de millones (de pesetas). ¿Fueron a la cárcel? ¿Recuerdan el caso del banquero Botín? La sentencia es clara, ¿no? ¿Alguien cree que Garzón no está condenado de antemano y que será declarado inocente por el Tribunal Supremo? ¿Han visto las instrucciones, sesgadas y malintencionadas que han hecho los jueces “demócratas” del Tribunal Supremo contra Garzón? ¿Alguien cree que el esposo de la infanta Cristina, el señor Urdangarín, será procesado o condenado por el “caso Noos” o como dientes se llame esa estafa? Decir que todos somos iguales ante la ley es sencillamente delirante y ridículo, tan absurdo como decir que todos tenemos derecho a la Sanidad, o a una vivienda digna. Pura tontería, vamos. Tienes derecho a Sanidad y Vivienda si tienes dinero. Si no, te pudres.
Para qué seguir…

domingo, 23 de octubre de 2011

LOS ÚLTIMOS BRIGADISTAS

En la Universidad Complutense de Madrid se ha inaugurado un memorial dedicado
a las Brigadas Internacionales, en el 75 Aniversario de su creación

Foto: Pablo Torres
El 22 de octubre de 1936, Francisco Largo Caballero, presidente del Gobierno de la República, firmó el decreto por el que se creaban las Brigadas Internacionales, unidades de voluntarios extranjeros. El 8 de noviembre, la XI Brigada entró en Madrid y días más tarde se incorporaba al frente del Parque del Oeste y Ciudad Universitaria para detener los ataques de las fuerzas rebeldes de Mola y Franco. Las huellas de los combates se ven todavía las facultades de Farmacia, Físicas y Matemáticas. 
            El 22 de octubre de 2011 unas quinientas personas se reunieron en la Universidad Complutense, de Madrid, junto al edificio de Alumnos, para asistir y participar en la inauguración de un memorial en homenaje a las Brigadas Internacionales, formadas por voluntarios de los 53 países que llegaron a España para luchar en la guerra civil española contra el fascismo. De los 35.000 voluntarios que viajaron a España, nueve mil murieron en combate o fueron encarcelados.
            El acto, posiblemente el último acto con brigadistas vivos, contó con la presencia de cuatro brigadistas, cuatro supervivientes que combatieron en distintos frentes: David Lomon, de 93 años, que en su intervención gritó el “¡No pasarán!”, repetido una y cien veces por los asistentes al acto; Joseph Almudever y su hermano Vicent, franceses; y Erick Ellmann, de la actual Estonia. Al final del acto, uno de los hermanos Almudever, se arrancó con ¡Ay, Carmela!

Uno de los hermanos Almudever, cantando ¡Ay Carmela". Foto: Pablo Torres 

David Lomon
Procedente del Reino Unido. Tiene 92 años. Manifestó: “El mundo se dio cuenta qué se jugaba aquí”. De su chaqueta sacó su pasaporte español, concedido por el Gobierno el pasado verano, en aplicación de la Ley de Memoria Histórica: “Estoy orgulloso del pueblo español. Soy medio británico y medio español”. Lomon estuvo en los frentes de guerra un año y medio, hasta que fue capturado y repatriado.

Joseph Almudever
Procedente de Francia. Tiene 92 años: “La República no murió, la asesinaron”. Justo como su hermano Vincent. Ambos nacieron en Francia. Uno en Marsella y otro en Narbona. Alistado en el Ejército republicano, fue herido en mayo de 1938. “Y cuando salí del hospital, el 15 de julio, quise seguir la guerra”. Y lo hizo, aunque ya como brigadista, dado su origen galo. Le duele la decisión de los Aliados de no intervenir en España: “La República no murió, la asesinaron. Y la Guerra Mundial no habría existido si se hubiera salvado la República”.

Los cuatro brigadistas: David Lomon, Almudever, Erik Ellmann y Almudever. Foto: Pablo Torres 

Vincent Almudever
Procedente de Francia, 94 años: “Recuerdo el júbilo de la gente por las calles de Madrid cuando llegaron las Brigadas Internacionales, en aquel otoño de 1936. Fueron la salvación de Madrid. Si no hubieran contenido el avance de las tropas franquistas, la guerra habría acabado entonces. Su mérito fue tremendo”. Este combatiente franco-español recorrió todos los frentes. Una valiosa experiencia que ya ha narrado en multitud de conferencias: “Las Brigadas Internacionales demostraron que en el mundo entero hay una simpatía inmensa por la democracia y la libertad que aún perdura. En España se defendía eso. Ese es su valor”.

Erik Ellmann
Procedente de Estonia. Tiene 94 años. Se crió en una familia “revolucionaria” y soñó con sumarse a las Brigadas en cuanto oyó hablar de ellas: se enroló con 19 años. Tras abandonar España, pasó 4 meses en un campo de concentración en Francia. Después se incorporó al Ejército de la URSS, en la Segunda Guerra Mundial: ““Lo importante es que la gente entienda que luchamos contra el fascismo, y que vea que no se puede volver a repetir”.


Foto: Pablo Torres.

domingo, 16 de octubre de 2011

LAS SEMILLAS DEL FANÁTISMO



Los fanatismos son los cánceres de las sociedades democráticas. Alimentan a brutos e ignorantes, a cultos y refinados. Ponen en peligro la convivencia de los ciudadanos libres. Hay fanatismos económico, religioso, político, judicial...

Las semillas del fanatismo son la injusticia y la desigualdad, en las distintas sociedades, que se alimenta con miedo e irracionalidad a partir de dogmas, pretendidas verdades reveladas a unos pocos que dicen ser los representantes de dios, su dios, ante el resto de los humanos. Afecta a ignorantes y brutos, a cultos y refinados. El fanatismo es un cáncer para las democracias occidentales, para los países islámicos (sus democracias no tienen por qué ser iguales a las de Occidente), que se expande ante la indiferencia de los gobiernos y la pasividad de los asustados ciudadanos. El fanatismo no distingue: se da tanto en los países de cultura occidental, como en países islámicos o africanos y asiáticos. Ningún país se libra del fanatismo, que se manifiesta incluso en parcelas deportivas, como el fútbol.
            Los peligrosos fanáticos (de latín fanus: templo) tienen graves desórdenes mentales, provocados por sus propios miedos y dogmas religiosos (irracionalidad y religión: explosivo cóctel). El catolicismo ultra o el islamismo más radical son distintas caras de una misma moneda que alimenta a los más ignorantes o a los más cultos, hasta convertirlos en auténticos psicópatas.
            El último ejemplo del peor fanatismo se ha producido en Noruega, un país con un gobierno laborista (socialista o social-demócrata), con un alto nivel de vida, que no había sufrido ningún acto terrorista desde la segunda Guerra Mundial. En la idílica y civilizada Noruega el fanatismo político-religioso ha llevado a uno de sus ciudadanos, a perpetrar una brutal matanza de civiles. En el trasfondo, ideas fanáticas neo-nazis: racismo, rechazo a los emigrantes, islamofobia…
            El fanático noruego, Anders Behring, de ideología de extrema derecha –¡¡qué no se hubiera dicho y escrito en la Prensa de Occidente si llega a ser de izquierdas!!–, de poco más de treinta años, rubio de ojos verdes; el autor de los bárbaros atentados, es un fundamentalista ultracristiano: un criminal perturbado que ha alimentado sus “ideas” con miedo, irracionalidad y pretendidas verdades reveladas: entre sus obsesiones enfermizas, el socialismo del presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero; o la ministra Carmen Chacón, “por estar embarazada”. Este psicópata se cree con derecho asesinar a los que tienen ideas políticas diferentes, de izquierdas; se cree con derecho a excluir a otros humanos sólo por el hecho de no ser rubios de ojos verdes, por el hecho de no ser nórdicos. Cree en la superioridad de los nórdicos.
            En España sabemos mucho de fanáticos y fanatismo. El 11 de marzo del 2004, el pueblo trabajador de Madrid sufrió cuatro atentados terroristas, perpetrados por islamistas “iluminados”. La excusa que utilizaron para justificar su barbarie, fue que España había participado en la ilegal invasión de Iraq, por orden del presidente José María Aznar (¡cuidado, otro fanático de la ultra derecha!), entregado a las causas políticas de George W. Bush. Esos criminales islamistas, que contaron con apoyo de delincuentes comunes españoles, ignoraron que el pueblo español rechazó abiertamente la guerra de Iraq: varios millones de personas se manifestaron contra esa ilegal e injusta guerra. Les dio igual: tenían la excusa perfecta para alimentar su fanatismo.
            Las semillas del fanatismo están en las desigualdades, políticas, económicas, sociales, laborales; y en las injusticias, en las arbitrariedades de los sistemas judiciales. Algunos ejemplos pueden ilustrar el crecimiento de los fanatismos en el mundo, dejando claro que España es un país de fanáticos.



FANATISMO ECONÓMICO.- Desde hace unos años asistimos perplejos a la imposición, desde entidades económicas privadas, del capitalismo más brutal y salvaje. Se imponen las tesis de la Escuela (¿?) de Chicago, un centro de estudios norteamericano que defiende el sistema económico capitalista, entendido como el beneficio de unos pocos y la miseria y el hambre de la mayoría de la población mundial. Unos viven en mansiones valoradas en millones de euros y otros en chabolas infectas. Unos comen langosta y beben champán y otros son obligados a comer patatas, cuando pueden comer patatas. Culpan a los que viven en las chabolas y comen patatas de su propia suerte, porque no saben ganar dinero. Por supuesto, sólo tienen derecho a la Sanidad los que tienen dinero. El resto, a sobrevivir como puedan (Darwin en estado puro).
            Ese fanatismo económico, o nazismo económico, respaldado por “agencias de calificación”, que trabajan descaradamente para los especuladores financieros, ha llevado a los países de la Unión Europea a una presunta crisis económica… no es una crisis económica. Es un saqueo perpetrado por los bancos, que los ciudadanos de los países más pobres o con problemas de financiación, tienen que pagar. El delito de unos, lo pagan otros. Hacen su riqueza con nuestro dinero: los gobiernos actúan contra sus propios ciudadanos, defendiendo a los que han causado el problema. Una vergüenza total, una inmoralidad, que cuestiona la democracia y fabrica fanáticos dispuestos a cualquier barbaridad.

FANATISMO RELIGIOSO.- Uno de los pilares del fanatismo, que conduce a distintas psicopatías, es la religión, cualquier religión. La religión proporciona al fanático dogmas, excusas y un armazón ideológico: presuntas verdades reveladas por un ser superior… inexistente, aunque nos dicen que real. Los sacerdotes de ese dios inexistente moldean las “ideas” de los ignorantes, a partir de sus necesidades.
            En España conocemos muy bien el fanatismo religioso de la iglesia católica, una entidad de control social incrustada en el Poder desde hace siglos que obtiene a cambio importantes beneficios. La máximo expresión actual del fanatismo católico en España es Rouco Varela, un integrista, un alto jerarca de la derecha más extrema y extremada. Es el auténtico azote de los “psoístas” del PSOE (el socialismo o la social-democracia son otra cosa), a los que gustoso maltrata sistemáticamente, pese a que los “psoístas” les mantienen sus desproporcionados privilegios económicos (llevados también educación concertada), y de los que obtiene pingües beneficios: hasta les dejan inmatricular propiedades (apoderarse de edificios y tierras por la cara) que no son de su propiedad. La iglesia católica española ideológicamente está o es la extrema derecha: jamás ha defendido una causa noble o justa, jamás ha estado junto a los obreros.
            El fanatismo de la iglesia católica española es defendido con enorme agresividad por los medios de comunicación de la extrema derecha (desde Inter-Economía a El Mundo, pasando por La Razón o ABC), fomentadores de odio visceral contra la izquierda; y por el Partido Popular, una formación política muy, muy conservadora, rayana en lo más extremo de la derecha: hay una sumisión indigna hacia unos tipos que no dejan de ser una secta de parásitos sociales que llevan siglos esquilmando a España y a sus ciudadanos democráticos.

FANATISMO POLÍTICO.- En la realidad política española se ve diariamente los gruesos calificativos que, desde la derecha más integrista, se lanzan contra la izquierda. Hay muchos políticos que dan miedo, aunque hay un trío que provoca pánico y pavor:
Esperanza Aguirre.- La cólera de dios, una mujer muy agresiva y provocadora que culpa de todos los malos, inventados o producto de su maldad, a la izquierda. Su dogma: la salvación está en la derecha. Esta mujerona política fomenta el fanatismo, el odio político.
            Dolores Cospedal.- Fanática de la misma escuela: derecha integrista. No habla: insulta, ofende, acusa sin pruebas. Ha dicho auténticas barbaridades, sin que tenga respuesta judicial: fiscales y jueces miran para otro lado o recurren a la “libertad de expresión” para justificar lo que son insultos soeces, excesos verbales…
            José María Aznar.- Supuestamente retirado de la política, es el gran fanático e integrista de la derecha española, “la derecha sin complejos” capaz de meternos en una guerra ilegal e injusta, como la de Iraq. No soporta que el socialismo esté en el poder y no tiene reparos en denigrar, en sus actos internacionales, a toda España, si consigue echar a los socialistas del Gobierno. Es un odiador nato, que ladra o rebuzna, rebozándose en sus propias miserias: no tuvo reparos en manifestar su islamofobia con la frase “¿Me han pedido perdón los moros por estar ocho siglos en España?”. Aznar, que derrochó un dineral del erario público español para intentar obtener la medalla del Congreso americano, sin que le hayan pedido responsabilidades judiciales, es asesor de Rupert Murdoch, el magnate de la peor Prensa mundial, que recurre a los métodos más sucios e indecentes para vender periódicos.
            Todo el integrismo político, todo el fanatismo político español, es diariamente defendido por una legión de fanáticos y psicópatas, activistas de la derecha más extrema, en distintos medios de “información” de conocidos empresarios de la derecha más extrema: José Manuel Lara, propietario del grupo Planeta; Julio Ariza, del grupo Inter-Economía… En el blog “El ojo izquierdo”, de José María Izquierdo, periodista de El País, se analizan y reproducen diariamente las mentiras, barbaridades y monstruosidades de la extrema derecha, destinadas a fomentar el odio, crear malestar social y la división entre españoles. En esta lista de “cornetas del Apocalipsis”, en expresión de Izquierdo, están los que alimentan el fanatismo filo-fascista que desemboca en monstruosidades: Federico Jiménez Losantos, antiguo militantes de extrema izquierda; Pío Moa, terroristas del GRAPO durante la Transición política, que nunca fue detenido; César Vidal, odiador profesional, homófobo; Carlos Dávila, legionario de la antigua escuela, que se debe desayunar con aguarrás para entonarse; Gabriel Albiac, antiguo supuesto izquierdista; Alfonso Ussía, monárquico muy franquista; Antonio Burgos, señorito andaluz muy propenso a la injuria…

FANATISMO JUDICIAL.- Un sistema judicial democrático es uno de los pilares básicos de la democracia. Si el fanatismo político contamina e invade un sistema judicial, crecerá la extrema derecha y los movimientos políticos más radicales contra la democracia. Jueces atentos a defender la democracia aplican la ley con sentido de justicia (ley y justicia son cosas muy diferentes en las dictaduras… también en las democracias).
            En España, desgraciadamente, hemos visto la contaminación ideológica del Tribunal Supremo, mayoritariamente en manos de jueces de derechas o de extrema derecha. Los casos contra el juez Garzón, montajes artificiales carentes de pruebas (juzgar a un juez por investigar crímenes es como juzgar a un sacerdote por oficiar actos religioso), han desnudado al Tribunal Supremo, en manos de fanáticos, psicópatas e integristas. Porque Carlos Dívar, presidente del Supremo, es un ultra-católico, de comunión con el arzobispo Rouco Valera. ¿Qué crédito puede tener un juez dominado por el catolicismo ultra, que permite procesamientos como los de Garzón, sin ninguna base jurídica o pruebas contra el acusado?
            Los casos contra Garzón –España ha hecho un ridículo internacional, al modo de Franco con los juicios políticos de la dictadura– nos han permitido conocer a otros fanáticos dispuestos a ejecutar las peores acciones anti-democráticas, integristas como Luciano Varela, infiltrado en “Jueces para la democracia”, que demostró ser un juez prevaricador en la instrucción de la causa, buscando dejar en la más absoluta indefensión a Garzón; o Adolfo Prego, un tipo anti-demócrata, que no esconde su pasión por la dictadura franquista. Este muñidor contra Garzón ha dictado recientemente una sentencia que exculpa, disculpa y justifica el neo-nazismo con artificios jurídicos de dudoso contenido democrático (ver artículo de Jiménez Villarejo “¿Es el Supremo tolerante contra el nazismo?”. El País, 22/06/2011). Esa sentencia hubiera sido suficiente en un país democrático para expulsar de la carrera judicial a Adolfo Prego. Pero estamos en España, donde se permite a unos pocos fomentar el odio político, la violencia en sus muchas variantes.
            Si se permite impunemente sembrar odio político, si se mantienen las desigualdades sociales, culturales, económicas y políticas, obtendremos fanáticos psicópatas, integristas como Anders Behring. Hay que hacer algo más que llevar flores a las víctimas.